Mientras que en la Argentina ya se encuentran aseguradas las provisiones de vacunas para toda la población, el mundo enfrenta el cuello de botella que implican la falta de capacidad de producción de vacunas para combatir el coronavirus y la especulación comercial de algunos laboratorios.

En la capital española, Madrid, tuvieron que suspender la vacunación del personal abocado a la salud por la falta de dosis. Las dosis que arribaron el pasado 9 de enero, ya se han distribuido y no alcanzaron para todos. 

En un cruce entre el gobierno conservador de Madrid y la Cartera Nacional de Salud, el consejero de salud madrileño, Enrique Ruíz Escudero, acusó de discriminación al gobierno de la coalición progresista «El Ministerio empleó esta semana unos criterios de redistribución de las dosis que perjudican a Madrid, una vez más» y se quejó del manejo “poco transparente” del proceso: «¿En que se traduce esta discriminación? En que Madrid se ha quedado ya sin vacunas», profirió el consejero.

Madrid quien recibe la vacuna de Pfizer y Moderna, vacunó al 68% de los profesionales de la salud.

En Italia las cosas son aún más graves: el retraso de dos semanas en la entrega de las dosis comprometidas por el laboratorio Pfizer, complica la vacunación de los mayores de 80 años en la península. Por su parte el gobierno italiano ya inició acciones contra la empresa americana. La empresa le está adeudando al Estado italiano 459000 dosis, entre demoras y recortes unilaterales de la empresa. El acuerdo inicial estipulaba la recepción de medio millón de dosis semanales, pero -con cada día que pasa- la empresa incurre en mayores demoras, por lo que se han retrasado la inmunización en varias regiones del país. 

Italia también tiene acuerdos con la farmacéutica Moderna, quien se comprometió a triplicar los envíos cada dos semanas, en orden de poder abastecer la creciente demanda de los Estados europeos ante las fallas presentadas por Pfizer.

En Latinoamérica, sólo Argentina y Chile han comenzado la campaña de inmunización, aunque la situación en el país trasandino es crítica, con algunas regiones que alcanzaron el 100% de ocupación de sus camas de cuidados intensivos y un 92% a nivel nacional. El país trasandino tiene 20 millones de habitantes y presenta 4000 infecciones por jornada y una media de 100 decesos diarios, con un acumulado de 17000 desde que empezó la pandemia. 

Los niveles de ocupación de camas críticas, a nivel regional son elevados, especialmente Valparaíso y Antofagasta, que reportaron alcanzar su capacidad máxima en varios de sus centros de salud: los Centros Carlos Van Buren y Gustavo Fricke, puntos de referencia saanitaria en la localidad de Valparaíso, anunciaron que alcanzaron el 100% de la capacidad de atención en camas críticas, “Estamos en una situación crítica y gravísima”, confirmó el Alcalde, Jorge Sharp.

Chile ya inmunizó a 52700 personas y posee acuerdos con Pfizer y Sinovac (que acaba de recibir la aprobación del Instituto de Salud Pública (ISP), órgano regulatorio del país). La vacuna del laboratorio chino fue parte de un estudio en el país, llevado adelante en la Universidad Católica. Esa interacción permitió asegurarse 10 millones de dosis, que equivalen al 25% de la población.

El drama que padecen países como Ecuador, que no puede asegurar más que una decena de miles de dosis, o Uruguay, que no pueden acceder al mercado de las mismas, pone en un lugar privilegiado a nuestro país, que supo negociar, investigar, colaborar y generar la infraestructura para poder fabricar y distribuir las vacunas en un contexto de desesperación mundial por el acceso a la inmunización.

Redacción

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