En estas horas, en que se pudo observar la violencia de las patronales rurales en las puertas de una de las estancias de la familia Etchevehere, allí donde se congregaron decenas de violentos latifundistas y aspirantes a capataces, podemos hacer un análisis del discurso observado, pero más allá de una “gauchocracia” de facto donde la policía local responde a los “ricos del pueblo” y el tono patriarcal para “darle consejos” a Dolores Etchevehere, con mucho contenido mafioso: “Ofrecemos salvoconducto para salir de la provincia” y garantizaban “que a nadie le va a pasar nada, si se retiraban” me gustaría centrar en el mensaje de odio reproducido por el grupo de whatsapp: ese que se pudo oír en todos los canales que quisieron reproducirlo (claro, en Canal 13, no, obviamente). Es mensaje que hablaba de “sarnosos”, “zurdos resentidos” y “negros de mierda que todos odiamos”. Pero no es por eso que quiero analizar el discurso, sino por la frase que cierra el grupo, ese que habla de “Hay conocimiento que quieren traer dos millones de gente, de las villas del conurbano”. Me gustaría poder ejemplificar la factibilidad de este hecho:

Durante la guerra de la Independencia, Manuel Belgrano, instó a los 3500 pobladores de Jujuy que dejaran tierra arrasada, para que el Invasor español no pudiera abastecerse. Así emprendió lo que se conoció como el Éxodo Jujeño. De este movimiento poblacional excepcional, que quedó registrado en los libros de historia, participaron solo 1500 jujeños y soldados. La proeza involucró una logística nunca antes vista. 

Algunos dirán que esto pasó hace doscientos años y que hoy se podría hacer en menos tiempo. Perfecto. Pero déjenme seguir avanzando en la historia para que nos pongamos en autos: Al nazismo le tomó 7 años transportar 6 millones de judíos, y otro número no registrado de gitanos, homosexuales, negros y discapacitados a los campos de concentración, distribuidos en toda la Europa ocupada. Y no les faltaron recursos para cometer semejante atrocidad.

Más acá en el tiempo: 1,5 millones de personas fueron desplazadas en las guerras posteriores al desmadre de la Unión Soviética. 2,8 millones de palestinos fueron desplazados de su hogar por la violencia de Israel, en una guerra que lleva 50 años. 300000 desplazados en Myanmar (Sri Lanka) en las guerras civiles. El conflicto de Ruanda y su limpieza étnica, movilizó 2,2 millones de personas fuera de sus casas.

El drama que sufre Venezuela, por el Bloqueo de EEUU y su golpismo contra el chavismo, lleva a un éxodo que alcanza las 900000 personas entre 2015 y 2017, según el diario El Tiempo de Colombia. 

Estos son ejemplos, terribles, del desplazamiento, desarraigo y dolor. Los datos fueron tomados -en forma rápida- de la red, para ilustrar la barbaridad y liviandad con la que se dicen las cosas. Seguramente, los números de cada caso puntual ya han aumentado deben corregirse, pero no se pueden tomar a la ligera. Los éxodos y relocalizaciones son situaciones traumáticas para los pueblos y dejan secuelas sociales por décadas. Es por eso que, resulta indignante, escuchar a la “gauchocracia” mafiosa de Entre Ríos decir que se pueden mover dos millones de personas tan fácilmente. No se puede desarraigar a una persona en lo que dura una siesta, no se crea una ciudad en lo que se tarda en tomar un vermouth en la Cooperativa del pueblo. Ninguna ciudad de Entre Ríos tiene dos millones de personas. Ninguna. 

El Proyecto Artigas, como está informado, es una experiencia que se debería intentar: un nuevo modelo de comercialización del agronegocio y trato de la tierra: sin agroquímicos que envenenan el suelo, ni trabajadores explotados. 

La desinformación que sufre la Argentina es grave. Los estímulos a los que están expuestos los grupos conservadores, exacerban los peores comportamientos de los privilegiados, al punto que creen ver una Revolución Francesa o La Reforma Agraria en las puertas de sus tranqueras. Buscar soluciones comunicacionales para acabar con la infodemia que nos aqueja, es un imperativo moral. Sin gente desinformada, se acaban las mentiras.

Editorial

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