Con su infrecuente sensibilidad, Dady Brieva se instaló en la agenda mediática a fines de mayo con su “seamos Venezuela”.
Interesa analizar este caso porque proporciona un ejemplo típico de cómo los medios hegemónicos cometen fraude comunicacional, estafan.

Este es el literal de la columna:

“Cuando volvimos creí que no iban a estar más los que estaban, creí que se iba a investigar, creí que… no sé, me dio ilusión eso. Yo sé que no es fácil, pero tampoco me quiero quedar con que no es fácil. Porque tengo la sensación que si no investigamos, no juzgamos, no encarcelamos, no intervenimos a evasores, medios, jugadores, comunicadores, justicia, entidades financieras… fuimos. Y me parece que hoy se armó una movida interesante en las redes: “#EsAhoraAlberto”. Y yo te digo, Alberto, que seguramente no me estás escuchando porque escuchás otra radio,
-Vos fuiste elegido, amigo, vos fuiste elegido y vos sos el responsable. Sé que estás haciendo muchas cosas y que todos los dirigentes están haciendo muchas cosas, pero no se puede más. Stornelli sigue trabajando, los tipos se van, ¿hay posibilidades de investigarlo, no hay posibilidades de investigarlo? Los periodistas siguen hablando como si nada ocurriera, tiran piedras, tiran piedras, tiran piedras.
La verdad que me siento un estúpido diciéndoles todos los días. ¿Y saben lo que me pasa? No se los quiero decir así, porque digo –la puta, al final estamos envenenando al oyente, porque vos se lo decís a la mañana, se lo decís a la tarde, se lo decís a la noche… y yo soy un Midachi, yo los quiero hacer cagar de risa, entretener, boludear, hablar del peronismo de antes, con una sonrisa, emocionado.
Pero llegó un momento donde hagamos lo que hagamos siempre vamos a ser Venezuela, los cubanos, el comunismo, el populismo, y todos esos neologismos que inventaron ellos y con los que nos definen, que para mí no son nada. Y, la verdad, que si ya vamos a terminar así, si tarde o temprano vamos a ser Venezuela, seamos Venezuela ahora, loco. Seamos Venezuela ahora, punto, ya está.
Tarde o temprano viene la palabra mágica: ¿qué hacemos con esto? Y sí, va llegando la palabra mágica. Ellos siguen tirando piedras, salen a las calles y no interviene la autoridad y se van y vienen y los fiscales siguen como si nada hubiese pasado y los periodistas siguen como si nada hubiese pasado. La verdad, necesitamos urgente regular qué es lo que se dice como pasó en Estados Unidos con las Torres Gemelas. No se podía pasar ningún cuerpo, no se podía mostrar imágenes. Tenemos que regular esto.
Sí o sí vamos a ser Venezuela, sí o sí vamos a ser populismo, así que empecemos ahora muchachos y terminemos con esta agónica espera.

Veámoslo
No hace falta demasiado. Se entiende qué dijo Dady.Que los medios hegemónicos dirán que el gobierno de Alberto es Venezuela haga lo haga. Sea moderado o radical. Que tergiversarán lo que él mismo dice.Y así fue.
¿Qué dijo Clarín? (y su banda)

Leer nota aquí

Clarín lo tradujo como el pedido de Dady de que seamos Venezuela.
¿No sabe Clarín lo que dijo Brieva?
Por supuesto que sí. Entienden el idioma español, cuando quieren diferencian qué es metafórico y qué es literal pero tienen mala fe.
Y con mala fe es imposible la comunicación.
La palabra “comunicación” proviene del latín “communis”, lo que tenemos en común. Supone que compartimos el idioma, los significados, los sentidos de las frases. Aunque tengamos ideologías radicalmente diferentes, podemos polemizar, debatir. Occidente estructuró su conocimiento a partir de la mayéutica socrática. Desde la Grecia clásica, el diálogo, el debate supuso esa mínima buena fe. Mi palabra la entenderás en el sentido que tiene, no la pervertirás.
Nada de eso es posible con Clarín y su prole. Porque con Clarín no hay un discusión, con Clarín, la gente de bien de Argentina tiene una guerra.
Como Dady es cuidadoso, no quiso continuar una discusión que nunca podía ser tal y lo resolvió con humor.

Carlos Almenara docente y periodista. Autor de El faneróscopo de Eliseo.
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