El culebrón de Dolores sumó un nuevo capítulo en el que la épica macrista pasó por uno de los peores momentos al mostrar su nulo poder de convocatoria. De los 400 micros prometidos por Hernán Lombardi, apenas unas doscientas personas (la mayoría municipales locales conminados a hacer acto de presencia), se acercaron a alentar al dirigente conservador, Mauricio Macri, a minutos de su declaración en indagatoria por la causa que se tramita por el espionaje ilegal a los familiares de los submarinistas muertos del ARA San Juan. 

El Show mediático montado sobre la espectacularidad que había más prensa que publicó en la zona, los ayudó a dar un clima cinematográfico (clase B, obviamente) de un Macri portando una bandera argentina en camino al Juzgado que quedaba a tres cuadras de la Municipalidad que albergó el fallido acto. 

La entrada de Macri, rodeado de guardaespaldas y policía comunal y provincial dejó en claro que, sobre cien presentes, más de la mitad eran cronistas o parte de los equipos de los canales que estaban transmitiendo en directo. Tras 25 minutos dentro, Se lo vio salir a Macri que no emitió comentario, pero sí a un Pablo Lanusse fuera de sus cabales vociferando en contra del Juez sobre un pedido realizado por la defensa en ese momento, que no ha tenido respuesta aún: el levantamiento del “Secreto de Inteligencia”. Macri solicitó sea relevado del Secreto del cual está alcanzado por haber sido funcionario público en temas sensibles como es el espionaje. Esto debe ser solicitado por el Juez al Presidente de la Nación, quien es el único capacitado para dar esta orden. Pero Macri lo requirió recién llegado a Dolores, tal como lo explicó la Directora de Asuntos Jurídicos del Senado, Graciana Peñafort, en su cuenta de Twitter: “está en su derecho”.

Ahora, este pedido abre una nueva puerta en la investigación: Si Macri pide ser relevado del secreto de Inteligencia, está aceptando que se realizaron tareas de inteligencia sobre los familiares. La misma Peñafort lo clarificaba en su cuenta en las redes sociales: “Pero señalo, peligroso recurso, porque ya admitió que -en efecto- hubo inteligencia sobre los hechos investigados: esto es espionaje sobre los familiares de las víctimas del ARA San Juan, porque si no, simplemente niega las tareas de inteligencia”. Este cambio de postura choca contra lo que horas antes, tanto el entorno del líder del PRO como el mismo Macri, negaban que se haya hecho espiar a los familiares de los submarinistas fallecidos. 

La dilación de la indagatoria, no le asegura a Macri un final feliz, su situación se complica aún más después de este pedido, que será seguramente relevado por Alberto Fernández con celeridad para que el Juez Bava pueda citar a Macri para la próxima semana en que podremos asistir a un nuevo capítulo de esta novela por entregas, que podríamos ya titular “Una vida al margen de la Ley”.

Rodrigo Mas
Editor de Argentina Informada

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