Los investigadores sociales Paola Zuban y Gustavo Córdoba advirtieron hoy que “Los tiempos de tolerancia de la sociedad argentina se están acortando. Casi el 80% de nuestra sociedad está enojada de algún modo” pero la dirigencia política argentina no lo percibe en virtud de, calificaron, “un error de lectura muy grosero”. Los consultores opinaron que mientras Cristina Fernández de Kirchner padeció su desgaste electoral tras 8 años de gestión, Mauricio Macri lo sufrió en 4 años y el actual presidente Fernández en apenas 2.

Durante la exposición conjunta que abrió la novena edición de la Maratón ComPol, jornadas de debate protagonizadas por los profesionales de la comunicación política que comenzó hoy en Cipolletti, Rio Negro, Zuban y Córdoba concluyeron que “debemos aprender a escucharnos y a mejorar los vínculos entre nosotros para enriquecernos mutuamente”.

En la muy interesante presentación que brindaron ambos consultores, Córdoba alertó que “en el contexto actual, lo extremo de la protesta, la incertidumbre y generación de emociones negativas, ponen al límite al sistema democrático. Es un fenómeno que estamos viendo a nivel mundial. Una especie de reinado de la irracionalidad, porque manipulación de noticias siempre hubo, pero no al nivel como el que estamos viendo hoy. Las fake news son una industria que arrancó con mucha potencia y mucha plata, pero hoy ya es orgánica, porque todos de alguna manera la terminamos validando y creemos si se acerca a nuestra forma de ver las cosas, sin distinguir si es verdad o mentira”.

“El dilema son los límites democráticos y en este punto hay que llamar la atención no solamente por Argentina -recomendó- sino también por el resto del mundo. Hay una creciente instalación de discursos de odio e irracionalidad. Es como que de alguna manera estamos volviendo a la edad media”

“La dirigencia se ha transformado también en un vector de polarización” condenó y seguidamente mencionó una frase del libro del politólogo y activista de la comunicación, Mario Riorda, “Cualquiera tiene un plan hasta que te pegan en la cara que dice “tras una crisis, todo o algo se rompe” y esto se va acumulando e influye en los procesos políticos y sociales posteriores. No partimos de cero, las crisis se acumulan. Además, tenemos una dirigencia que persiste en la idea, como si eso fuera posible, de autoclausurar las crisis, donde por lo general se produce una aceleración muy grande y una ausencia total de aprendizaje” de ahí la conclusión con la que cerraron su exposición.

La convocatoria, cuyo disparador es “Repensando los consensos democráticos. Comunicación para Gobernar en la complejidad”, permitió al analista señalar que “Hay espacios para los consensos. Hoy, en Argentina, todos los estudios realizados por diferentes colegas van en la misma dirección, al preguntar “¿Qué tan de acuerdo está usted en apoyar un gran acuerdo para que todas las fuerzas políticas dialoguen? hay altos niveles (71% en el caso del realizado por Zuban Córdoba) de apoyo transversal aun cuando hay un cuarto de argentinos que en tanto “núcleo duro”, son reacios a cualquier acuerdo”.

El especialista agregó que “Casi el 80% de nuestra sociedad cree que la dirigencia política argentina no quiere arribar a ningún acuerdo y nota que hay un aspecto de la voluntad, que no alcanza a fraguar en una dirección concreta de buscar resultados concretos para la gente”. El dato que aportó Córdoba, se emparenta sin lugar a dudas con la incipiente “crisis de representatividad” que ya hemos abordado en este medio y que, a su vez, interpela a todos los líderes y espacios políticos y democráticos de nuestro país.

Maratón ComPol Cipolletti. Gustavo Córdoba.

Gustavo Córdoba. Imagen gentileza Maratón ComPol

El consultor enumeró que “Encuestas como Latinobarómetro por ejemplo y también muchas otras, están reflejando que la democracia como sistema de vida está sufriendo y resignificando. En Argentina un 75% nos dice que es preferible a cualquier otro sistema de gobierno. Creo que la dirigencia abusa de este principio, que es de abajo hacia arriba y debe respetar condiciones ciudadanas”.

“Tenemos una persistencia para buscar liderazgos moderados” graficó. ”El análisis de muchos colegas dice: queremos liderazgos moderados pero al final del día somos todos grieta. Antes la dirigencia no estaba tan agrietada como la sociedad o si lo estaba cuidaba las formas. El último gran pacto fue el que formalizaron Ricardo Alfonsín y Carlos Menem y me recuerdo a mí mismo criticando fuertemente algunos aspectos de él, pero veámoslo hoy a la distancia, y la institucionalidad que tenemos se debe en gran medida a aquel acuerdo”.

Córdoba evocó que aquella “reforma permitió, a las minorías provinciales, incorporar un senador a nivel nacional. El Pacto de Olivos le dio alternancia a la República Argentina” y citó a Juan Carlos Portantiero, a quién calificó como un referente, al diagnosticar que “estamos viviendo un empate hegemónico en el cual las dos partes tienen a poder de veto sobre los proyectos a futuro de la otra fuerza”.

Alberto Fernández, antes y después

Por su parte Paola Zuban se preguntó ¿Cómo le ha ido al gobierno de Alberto Fernández en términos de opinión pública desde que asumió la presidencia?

La politóloga que junto a Gustavo Córdoba son Directores de Zuban Córdoba recordó que “Asumió con 48% de los votos en diciembre 2019 y en marzo 2020 tuvo que declarar la cuarentena a causa de la pandemia. En ese momento, el presidente tenía cerca de un 84% de imagen positiva, es decir una cantidad muy superior al volumen de su electorado y la valoración de gestión rondaba el 82% aproximadamente, algo inédito para un presidente en funciones”.

“Hay un efecto que describe el politólogo norteamericano John Mueller llamado “Rally round the flag” -explicó-  que tiene que ver con el hecho de que la ciudadanía se encolumna detrás del líder, conductor o gobernante cuando hay una amenaza externa, en este caso la pandemia”. “Ya en mayo 2020 -analizó- su imagen positiva se redujo casi 10 puntos. En ese momento además se empieza a detectar en estudios de opinión pública, que la ciudadanía empezaba a advertir que aprobaba la gestión de pandemia y estaba mayoritariamente de acuerdo con la cuarentena, incluso esperanzado con el proceso de compra y aplicación de vacunas pero que empezaba a “apretar” la cuestión económica, indicando que allí había problemas serios. Por esos días las principales preocupaciones eran desempleo, inflación, inseguridad y el endeudamiento creciente y constante en el que estaban incurriendo las familias por no poder hacer frente a la situación económica que se estaba presentando”.

“Pero hay un hito muy significativo en Junio de 2020: la expropiación de la empresa Vicentín, hecho que provocó una caída de más de 20 puntos en los niveles de aprobación gubernamental e imagen positiva del presidente” enfatizó Zuban, confirmando que, aquél contradictorio episodio (uno más en la catarata de errores no forzados en los que incurrió el gobierno nacional), pasó su importante factura en términos de costo político.

Maratón ComPol Cipolletti. Paola Zuban.

Paola Zuban Imagen gentileza Maratón ComPol  

“En aquel momento -manifestó- en nuestros informes hablábamos de “consensos precarios” término relacionado al efecto “rally round the flag”. Son avales significativos que la ciudadanía le dio al gobierno nacional, pero vinculados pura y exclusivamente para el manejo de la pandemia. No era un cheque en blanco para todas sus decisiones”.

“Otro hecho significativo fue a fines de febrero de 2021 donde a raíz del Vacunatorio Vip por primera vez desde que asume, resulta más alta su ponderación negativa que la positiva. El presidente pasó de un 84% de imagen positiva a un 36%, una enorme pérdida de apoyo, caída que se profundizó con la publicación de la foto del festejo de cumpleaños de la primera dama Fabiola Yáñez, creciendo la brecha entre imágenes con el alza de la negativa y el desplome de la positiva”. precisó la investigadora social.

Zuban afirmó que “No solo esos hitos, que hemos marcado como puntos de quiebre entre el gobierno y la ciudadanía, construyeron la pérdida de consenso, sino que fueron una serie de eventos, políticas públicas y líneas discursivas quienes la provocaron”

Sobre la sucesión de ciclos políticos que vivió nuestro país desde principios de siglo, los analistas coincidieron en señalar que “Cristina Fernández de Kirchner gobernó 8 años (2007- 2015) y, el voto castigo que recibió Daniel Scioli cuando perdió con Mauricio Macri, no fue por una cuestión económica, sino que intervino también un sistema de “habitualización” y de lo simbólico que fue el kirchnerismo en ese momento: la figura de Cristina generaba mucho rechazo. Así el fin de la “primavera de los commodities” más el estilo generaron un nivel de voto castigo muy importante”.

“Después vino Mauricio Macri, que fue la “herramienta” que utilizó la sociedad argentina para castigar a CFK. Macri no ganó la elección (por atributos propios) sino que la perdió el kirchnerismo y a los 4 años la sociedad argentina le asignó a Macri un voto castigo ahora sí por su mal desempeño económico”. Interpretaron.

 “Anthony Downs uno de los autores de una teoría económica de la democracia de tipo racionalista, hablaba de voto retrospectivo: ante un bien desempeño, había un voto premio y ante uno malo, un voto castigo. El mal desempeño económico de Macri, generó un voto castigo y, Alberto Fernández, fue la herramienta que encontró la sociedad argentina más a mano. El actual presidente tuvo 2 años para generar condiciones económicas distintas” y si bien es cierto que la pandemia lo condicionó, la realidad muestra que, los tiempos de tolerancia de la sociedad argentina, se están acortando” refirió Córdoba.

Finalmente, los especialistas aconsejaron reclamar a la dirigencia política argentina “una lectura más profunda, humilde y honesta de los resultados, porque de esa manera van a poder determinar porque no los votaron o los volvieron a votar”.

“La oposición cree que está transitando una autopista que los llevará derecho a la Casa Rosada en 2023 y, ese, es otro error de lectura. Tres meses en Argentina es ciencia ficción, entonces ¿cómo podemos proyectar quién puede ganar la elección presidencial dentro de 2 años?

“Para mí -aventuró Córdoba- hoy Frente de Todos tiene la misma probabilidad de ser reelecto que Juntos por el Cambio de volver a ganar, porque tenemos un bicoalicionismo muy potente, que día a día reafirma en porcentajes la pertenencia”.

Walter Darío Valdéz Lettieri

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