Tras el escándalo de los vacunatorios políticos, sindicales y la privatización del acceso a la vacuna en CABA (que le valió una imputación por mal desempeño de funcionario público, el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodriguez Larreta decidió viajar de vacaciones a Brasil. 

Si la priorización de los Centros de Salud privados, por encima de los públicos (incluso ignorando a PAMI, obra social de la mayoría de los adultos mayores de la Ciudad) no hubiera generado suficiente polémica, el consevador dirigente del PRO decidió llevar -en un vuelo privado- a su familia a las Playas de Brasil, en lo que será un nuevo papelón para la gestión del PRO al frente del distrito capitalino. 

Más allá del componente ético de tomarse vacaciones en plena pandemia, cuando la circunscripción que dirige se encuentra estallada por casos activos de COVID-19, el dirigente habría solicitado un permiso de vuelo a Brasil para cuatro personas -por razones humanitarias- a la ANAC, con copia al Ministerio de Transporte incluida. La imposibilidad de volar (especialmente a Brasil con decenas de miles de nuevos contagios diarios) requieren de un permiso que se  otorga sólo en casos de estricta necesidad y urgencia. Claramente las vacaciones familiares del Lord Mayor de Buenos Aires no figuran entre los requisitos para aprobar el pedido.

Tras el escándalo del espionaje macrista a opositores y oficialistas durante la administración Cambiemos, que dejó como saldo heridas -dentro del partido conservador- al revelarse detalles de la vida privada de Larreta, al conocerse los detalles de la relación extramatrimonial que mantiene con una ex subalterna.

La imagen del aspirante presidencial de la coalición de derecha, sigue cruzándose con el intento del ala “ultra macrista” a no resignar una cuota de poder para el reparto de cargos en las próximas elecciones. En ese cruce, la imagen de Larreta construida a fuerza de blindaje mediático, se ha encontrado con las propias falencias del conservador, que sus adversarios se han encargado de sacar a la luz, al punto de difundir el estado gestacional que transita la pareja extramatrimonial del Jefe de Gobierno. Más allá de la veracidad o no de un acto privado (que solo debe influir en la evaluación moral de sus votantes), Larreta no ayuda a mejorar su imagen con un pedido para viajar al que -muchos- no pueden acceder, sea para traer o visitar familiares, en real estado de necesidad en el exterior.

Redacción

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