¿Los silencios que gritan o las cartas que levantan polvareda? Nuevamente, la dirigente popular más importante de este siglo, decidió hablar sobre la deuda externa, precisamente sobre los 57.000 millones de dólares que tomó Mauricio Macri sin pasar por el Congreso en 2018 y de los que se recibieron “la bonita suma de 44.500 millones de dólares”, tras ser frenado por el entonces, presidente electo, Alberto Fernández. Dicha deuda obliga a la Argentina a devolver, sólo este año de pandemia, 5000 millones de dólares. Un noveno de lo acordado por la administración conservadora.  

Cristina responde a lo que parece un nuevo ejercicio de nado sincronizado en la que la Prensa hegemónica que permitió la llegada al poder de Macri y toda la oposición entonan a coro “¿Qué va a hacer Cristina respecto de esta cuestión?” y la malicia con la que operan “el grado de confusión que se pretende instalar, elijo al azar uno de los titulares que se han publicado: “´El FMI, la lapicera de Cristina Kirchner y la disputa que recrudece de Alberto Fernández con la vicepresidenta´ (SIC)”. Critina Fernández entiende que la oposición no es “cartón pintado” y tiene razón en desnudar esa asepsia con la que la alianza conservadora elige no meterse “no vamos a decir nada del acuerdo con el FMI hasta que Cristina no opine” o que “Cristina defina si el acuerdo con el FMI está bien o está mal” y elige confrontarlos en sobre sus responsabilidades en la toma de la deuda “¿En serio que los mismos y las mismas que trajeron de vuelta el FMI a la Argentina, reiniciando el ciclo trágico de endeudamiento que Néstor Kirchner había clausurado en el año 2005, hoy no se hagan cargo de nada?” 

También decide recordarles el único eje de campaña usado: “hay que quitarle la mayoría a Cristina en el Senado para que el Congreso no sea una escribanía del gobierno”, ahora quieren que?”. Esa es la pregunta del millón. Para qué. ¿Cuál es el uso de la responsabilidad conferida por el votante para los dos próximos períodos legislativos? Cristina lo sabe bien y se los “enrostra”, como siempre, de modo directo: “¡Vamos! ¡Por favor! La política debe dejar de ser sólo un show para la televisión” y sentencia “Cuando se busca el voto popular en elecciones libres y sin proscripciones se debe ejercer la responsabilidad de esa representación. Más aún, cuando se han ganado las elecciones. ¿O para qué quieren las bancas? ¿Para cobrar la dieta? ¿O tal vez para viajar al exterior con pasajes gratis y viáticos en dólares? ¿Para posicionarse de cara al 2023?”. Y cierra con ironía “Debo confesar que no me sorprende la irresponsabilidad política de la oposición. La historia de nuestro país está plagada de fuerzas políticas que llegaron al gobierno diciendo una cosa e hicieron exactamente lo contrario una vez que atravesaron la puerta de la Casa Rosada”.

Sobre leyes e irresponsabilidades de la oposición. La segunda parte de la carta describe la ley votada por amplias mayorías para evitar un endeudamiento similar “que nos endeudó en apenas un instante de forma extraordinaria, exorbitante e insostenible sin pasar por el Congreso”. También le recuerda a la oposición que es “la lapicera no la tiene Cristina… siempre la tuvo, la tiene y la tendrá el Presidente de la Nación. Y no lo digo yo, lo dice la Constitución Nacional. Que a nadie lo engañen sobre quién decide las políticas en la Argentina”. Y recuerda que un acuerdo ruinoso es fácil “Es un momento histórico de extrema gravedad y la definición que se adopte y se apruebe, puede llegar a constituir el más auténtico y verdadero cepo del que se tenga memoria para el desarrollo y el crecimiento CON INCLUSIÓN SOCIAL de nuestro país”. Y les vuelve a remembrar que fue su gobierno y el de Néstor Kirchner los que desendeudaron al país de lo pedido por otros y que, la responsabilidad de aprobar el acuerdo, recae sobre los Diputados y Senadores, no sobre ella.

Para el cierre recordó las palabras del Presidente de la Nación en el discurso del Día de la Independencia respecto a la responsabilidad de un arreglo que pueda servir a los argentinos y no uno ruinoso, a los que la Vicepresidenta también adhiere “No lo voy a hacer. Antes me voy a mi casa, porque no tendría realmente cara para entrar en esa sala si hiciera algo semejante”.

Rápidamente, la oposición decidió hacer una nueva muestra de vergüenza ajena: El titular de la UCR minutos después de la carta publicó en las redes sociales “Para @CFKArgentina  la culpa es siempre del otro. Pero que @alferdez  sea presidente es suya. Hágase cargo, deje las cartas y póngase a escribir alguna propuesta que nos saque del desastre económico que hicieron.”, desconociendo, nuevamente, responsabilidad por la brutal deuda contraída. También la líder del PRO, la ultraderechista, Patricia Bullrich, no pudo evitar ponerse en ridículo frente a la población y habló del reconocimiento de la victoria a nivel nacional obtenida por la Alianza Conservadora, Juntos por el Cambio, “Finalmente el Gobierno reconoció nuestro triunfo de manera formal a través de su Vicepresidenta. Logramos un objetivo estratégico ineludible: por primera vez desde 1983 el peronismo no tendrá quórum propio en el Senado de la Nación. No se preocupe por nosotros, señora de Kirchner; cumpliremos con nuestra responsabilidad. Ahora cumplan ustedes: dejen de postergar todo, definan un plan de gobierno de una vez y ordenen el desvarío económico, social y de inseguridad en el que vivimos”, tituló la responsable de la quita del 13% de los sueldos de docentes y jubilados en el año 2000 y ex Ministra de Macri, que prefirió sugerir ordenar lo que ellos mismos desordenaron. 

La Argentina irremediablemente cuenta con dos fuerzas que tiran y tirarán para lados opuestos, una busca el sendero del crecimiento con inclusión social, el otro busca un país para pocos, un país feudal fundados en el derecho divino, y que, de forma psicopática, buscará responsabilizar al que levanta los platos y vasos rotos de la fiesta, que la mesa no está puesta, como cuando ellos la recibieron y decidieron romper todo. 

El faro ideológico que significa la palabra de Cristina Fernández, en términos de brújula política, siempre ilumina el camino, pero también advierte de estos personajes que, como rocas en una tormenta, evitan poder llegar a buen puerto.  

Rodrigo Mas
Editor de Argentina Informada

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