Lo que se conoce como la mesa bonaerense de Juntos por el Cambio habría que cambiarle el nombre por algo más lógico: El Coliseo Romano de los Conservadores, suena como un nombre más acorde con lo que está sucediendo. A poco más de 24 horas del cierre de alianzas, parece imposible lograr que el PRO pueda presentar no menos de tres listas que deberán competir con las dos listas que propone el radicalismo.

Nada permite hacer creer que, Emilio Monzó, Diego Santilli y Jorge Macri (quien mide más en las encuestas) cedan un ápice. ¿Por Qué? Sencillo: las cuentas no están saldadas en el espacio opositor después de la derrota catastrófica sufrida en Octubre de 2019. Veamos: Ya se dijo que las encuestas (propias y de ajenos) favorecen a Jorge, que es más Jorge que Macri. Santilli es el enviado de Larreta (quien se considera heredero legítimo de la corona de la derecha) y Monzó no piensa ceder ante el tipo (Macri, Mauricio) que cargó con la culpa del fracaso de su gobierno a él y a Rogelio Frigerio. Frenemos un poco acá. ¿Alguien piensa que Frigerio y Monzó son los culpables de algo del gobierno de Macri? Si algo se puede destacar de estos dos personajes, es justamente que le dieron algo de legitimidad a lo que, a las claras, parecía una estudiantina del Newman. Al no haber realizado una autocrítica del desastre acaecido en el gobierno conservador y realizar el duelo pertinente del líder y de la línea dura que fue la primera plana del gobierno hasta diciembre de 2019, nada podrá resolverse en ese espacio. 

Con las cartas puestas y tras conocerse los lazos entre Macri y su gobierno y el Golpe de Estado en Bolivia, Patricia Bullrich debió ceder terreno ante lo que se veía como una pelea feroz por la conducción del PRO y la posibilidad de la candidatura presidencial para 2023. Larreta sabe que poniendo al “Topo Gigio” en CABA tiene altas posibilidades de ganar sin esfuerzo, pero necesita reciclar a la única aliada que tiene con conocimiento popular. Por eso la trae a Capital para intentar lavar los 20 puntos por los que fue derrotada en su intento reeleccionista. Pero como le gusta el humor, intenta con un “Topo Gigio”, propuesto por el radicalismo. Claramente la apuesta entre Losteau y Larreta es que los porteños votan cualquier cosa. Larreta, que conoce el paño (sabe que votaron a Macri), decide por el humorista de pequeña altura para probar su punto. Losteau va a perder ese asado. Pero entre risas por la ridícula apuesta apareció el fundador del partido. Sí, el partido PRO lo fundó Ricardo López Murphy antes que Esteban, el primo de Patricia se lo birlara y se quedara con el sello de goma del mismo. Y ahora reclama participar en las elecciones, en el distrito que lo vio fracasar innumerablemente. “Pero la apuesta sigue en pie”, se lo oyó decir a Martín.

La provincia de Buenos Aires es un territorio hostil al conservadurismo. La golondrina que significó el arribo de Vidal a la gobernación se sustentó en una operación del gran multimedio y la traición de varios “compañeros” a Aníbal Fernández. Pero en Juntos por el Cambio siguen creyendo que fue por el “carisma” y capacidad de liderazgo de Vidal (que, claramente, huyo como Melquíades hacia la derecha para no sufrir una nueva y definitiva caída). Esa capacidad de negación encuentra, a los tres exponentes de la derecha, en desigualdad de condiciones frente a un radicalismo que parece haberse dado cuenta que, postulando a alguien que no tenga prontuario (bah, con poco prontuario), puede arrebatarles la candidatura en las legislativas y ser ellos mismos el artífice de la derrota en territorio bonaerense. Pero no todo son flores en el radicalismo: La intención de Posse de competir por ese espacio, más allá de la risa que provocó en algunos viejos carcamanes del interior bonaerense (donde el tiempo pasa distinto y el radicalismo conserva algún peso), Igual dividir por dos no es lo mismo que dividir por tres (o cinco en total) y mucho menos en territorios claves para los conservadores como San Isidro, donde la impronta Posse, juega como punto. 

Grindetti, Macri, Abad, Revilla o Echecoin se reúnen para no poder decidir nada. No cuentan con el apoyo de las verdaderas bases radicales bonaerenses y la Coalición Cívica que ya decidieron por Manes y los PRO no pueden ponerse de acuerdo.  Ya había fracasado el pasado lunes al mediodía el encuentro entre el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y el intendente de Vicente López y el titular del PRO provincial, Jorge Macri, para intentar lograr un entendimiento. Desde el grupo de Monzó esbozaron que podrían llegar a apoyar Manes antes que acordar con Macri o Larreta. Y la exigencia de los caciques radicales que aceptaron en su momento que, las listas las armara Macri, Peña o un cadete del PRO, no están dispuestos a ceder en nada, incluso reclamaran los lugares expectantes en las listas de concejales de los distritos que hoy ocupan los PRO que renuevan. 

El final es con foto finish, como dirían los “burreros” de los setenta y la posibilidad de una lista de unidad, es tan poco factible como que Macri abandone su retiro europeo para responder por el apoyo al golpe contra Evo Morales.

Walter Darío Valdéz Lettieri

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