En una campaña que destacó por bajo nivel de intensidad, en la que el oficialismo destacó el trabajo realizado en la contención de la pandemia y la recuperación económica en marcha y por el lado de la oposición, acusaciones de “comunismo”, “pobrismo” y la equivocación del rumbo”, hubo que esperar a último momento de la carrera electoral para llegar al único tema central y que muestra cuales son los modelos en disputa en estas elecciones.

La diatriba esbozada por el candidato conservador, Diego Santilli, puede resumirse en el reproche con mucho de coaching mediático “Este gobierno también avala la industria del juicio laboral. Hoy, para una pyme, contratar a alguien es arriesgarse mucho. Contratar gente tiene que ser más fácil y menos riesgoso”. La propuesta de la derecha vernácula es que te tienen que dejar despedir para que puedas contratar. Si la ironía lo permite, “Todos los manuales de negocios dicen en su primera página que emprender es un hecho que termina en el fracaso” sería el corolario del pedido del candidato macrista. Del otro lado del espinel político la frase esgrimida por la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández, apuntó a sincerar las posiciones: “Si querés eliminar las indemnizaciones para que los empresarios ganen más, decilo; hay que debatir en serio” aunque dejó en claro que esto no es un mero debate legislativo “porque la protección contra el despido arbitrario está en el artículo 14bis” por lo que se necesitaría una reforma de la Carta Magna para poner en práctica el pedido de Larreta y que ayer refrendara Santilli.

El presidente de la Nación, Alberto Fernández, terminó de marcar las diferencias entre los modelos propuestos “El trabajo es lo que más dignifica, cómo no íbamos a cuidar el trabajo, el trabajo se asocia al capital, es una inversión social, no es un costo”. Arbitrariedades impuestas versus la defensa de los derechos laborales consagrados constitucionalmente parece ser el debate que viene. 

Ya desde hace varias semanas un empresario textil viene invirtiendo tiempo y dinero (mucho) en tratar de imponer en agenda, la creación de un sistema que generaría una forma velada de imponer la arbitrariedad de la patronal, pero que el empleado no quedara sin recibir dinero. No nos engañemos, no se trata de dinero. Cientos de empresas despiden anualmente (incluso en tiempo de pandemia, a las grandes empresas no les tembló el pulso para pagar dobles indemnizaciones), se trata de generar un clima de terror laboral basado en listas negras al estilo Veraz. Vos te vas a casa con tu seguro de desempleo cuando el empleador se desliga del trabajador porque tuvo ganas, pero un “black book” donde queden registrados los que reclaman, los que protestan, los que discuten, los que tienen hijos, los que se enferman, será el destino de los no empleables. 

Cristina Fernández hizo un llamamiento: “Más que un cierre de campaña tiene que ser una apertura de debates en el país porque no es un problema de nuestros candidatos que fueron a todos los canales; una cosa es la discusión y otra es el maltrato; el debate está achatado por ellos mismos porque, si se pone en debate lo que hay que debatir, no van”. Ese debate es el que nos debemos los argentinos. No la chicana del “porro”, “garchar” o cualquiera sea lo que horrorice a Eduardo Feimann y al hijo de Mauro Viale en una determinada semana. Debatamos que modelo de país queremos. Debatamos las correlaciones de fuerzas y si -estas vigentes- son las que queremos para los próximos diez años. Juan Perón Planteaba ese círculo áureo que es el 50/50, capital y trabajo organizando un país mejor. Reglas para proyectar un país, acuerdos de Estado para promover la grandeza de la nación. Un reparto equitativo de lo obtenido por el esfuerzo conjunto. 

No es tan difícil promover al bien común. El individuo no puede ser feliz en soledad y nadie se salva solo. En estos tiempos que nos tocó vivir en pandemia aprendimos la necesidad de ir hacia adelante con otros. Aunque esos otros no piensen como uno. Pero hay que sentarse a discutir con esos y debe ser un debate franco y de cara a la sociedad. En el que nadie quede afuera, en el que nadie quede atrás.

Rodrigo Mas
Editor de Argentina Informada

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