La retracción de las salidas deportivas en Mendoza, la vuelta a la fase uno en Chaco y, del otro lado del océano, los festejos en Italia (tras la conquista del Nápoli), la bebé de 13 días que se convierte en la víctima más joven de coronavirus en Inglaterra, son alarmas que deben llamar a la reflexión de las autoridades sanitarias de la Ciudad de Buenos Aires. El número de contagios sigue subiendo día a día y, los mismos, están trasladándose al conurbano por circulación en el transporte público. 

La medida de salir a hacer deporte con número de documento, no es número suficiente para frenar los contagios en una cuarentena, que fue levantada por el Jefe de Gobierno de la Ciudad.  Los barrios vulnerables de la Capital, por su organización social y sentido de responsabilidad, son los barrios que están presentando menos nuevos contagios, sin embargo, los barrios del lado oeste y sur capitalinos son los que presentan mayor número de nuevos casos. 

La capacidad de las terapias intensivas en CABA ya alcanza el 60% y los números de internados que requieren mayor cuidado aumentan conforme las temperaturas bajan. 

El cambio de actitud presentado por el Jefe de Gobierno Larreta en los días posteriores a la última conferencia de prensa, mostrándose como un opositor y no como un mandatario con responsabilidades de gobierno, al igual que su Ministro de Salud que hablo de “85 días sin soluciones” muestran un retroceso en la visión conjunta (Nación, Provincia y Ciudad) para atacar la pandemia en la zona AMBA. 

El jefe comunal, tras someterse a dos hisopados par coronavirus, deberá tomar una decisión en las próximas horas. Una muy parecida a la que tuvo que tomar el Primer Ministro inglés Boris Johnson, cuando fue diagnosticado con COVID: el retroceso de la flexibilización o dejar que su territorio se convierta en el nuevo New York. La medida no admite medias tintas: o abraza el tándem Trump, Bolsonaro, Piñera que tantos cadáveres ha dejado en el continente o se pone a trabajar seriamente junto a Kicillof y el Presidente Fernández para seguir teniendo el número porcentual de víctimas más bajo de América. Es una cuestión de prioridades. O la gente o el poder concentrado.  

Pese a la lamentable entrevista a la que se vio sometido el Presidente de la Nación, por parte de un ataque -irracional y feroz- de la conductora del noticiero de TeLeFe, Cristina Pérez, se pudieron observar algunas definiciones del mandatario: la de las salida deportivas fue una de ellas. Todos los que observamos esas imágenes nocturnas, entendimos que eso se iba a traducir en más contagios. La otra definición fue, que esta pandemia, traerá consecuencias a las que -el Estado- también deberá atender. En este caso con un ingreso universal. Pero antes de eso, se deberán salvar las vidas. Porque para reconstruir un país desbastado por un gobierno insensible, se necesita un gobierno con prioridades y, sobre todo, con gente sana para reconstruirlo. 

Editorial

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