“El FMI publicó hoy su evaluación sobre el programa Stand By firmado con la Argentina en 2018. Dejo aquí algunos apuntes sobre el documento del Fondo y sobre la respuesta que formularon el Gobierno y el Ministro Guzmán” Así comienza el nuevo arrebato psicopático del ex Ministro de Economía, Nicolás Dujovne que volvió a ser comentarista de la realidad, pero -esta vez- de lo realizado durante su gestión. Sin un poco de vergüenza propia continuó “El acuerdo con el FMI se dio en una situación de excepcionalidad debido a la sequía, la suba de tasas en EE.UU. y al elevado déficit heredado. Tuvo el apoyo de todos los países miembros del FMI. Fue un apoyo político mundial a un proceso de cambio que había comenzado en el país”. 

¿Un préstamo multimillonario por una sequía? El FMI destinó 50 mil millones de dólares a todo el mundo para paliar las consecuencias del Coronavirus. Un crédito de 57 mil millones, como el otorgado al gobierno macrista, implicaría un desastre de proporciones épicas. Nada de esto sucedió y el préstamo fue para lograr la reelección de Mauricio Macri. Por lo que echarle la culpa a una mala cosecha, la suba de tasas y un déficit menor que el que dejaron al irse, no ameritaba semejante desembolso. Pero para Dujovne nada de eso sucedió y apunta a la Administración Fernández: “Llama la atención que el actual Gobierno ahora sí tome como propia la visión del FMI sobre el programa de 2018, pero no haya podido alcanzar consensos básicos como para firmar un programa en más de dos años de gestión”: ¿Por qué un gobierno arreglaría una situación de arrastre en condiciones no favorables para el pueblo que lo votó? Para Dujovne, negociar en condiciones favorables para la Argentina sería algo malo. Malo para él y los que lo acompañaron en la mayor estafa económica después del Megacanje de Federico Sturzenneger. 

El personaje que más destruyó la economía argentina después de Martínez de Hoz insiste en dar un punto de vista y opinar sobre que es lo correcto “El Gobierno kirchnerista concluye erróneamente que los problemas de la economía argentina pueden resolverse defaulteando deudas e imponiendo cepos y controles. Pero estos han demostrado ser pésimos instrumentos una y otra vez”.

Tomando en cuenta que Dujovne, al igual que todo el macrismo, continúan con la errada creencia que la confianza está atada a la posibilidad de obtener crédito y por eso expresa “El Gobierno reestructuró la deuda, pero seguimos sin que nadie nos preste. Más aún, el mercado cree que es altamente probable que Argentina vuelva a defaultear, lo que se refleja en un riesgo país de 1700 puntos”. Argentina sin pedir un préstamo durante más de doce años, reestructuró una deuda heredada, creó centenares de miles de puestos de trabajo y, al desempleo, lo colocó en los valores históricos de 1960, cuando casi había pleno ocupación, dejándolo en 5,9%. Por lo que una valoración de 1700 puntos de riesgo país, pese a ser un índice altísimo y con muy poco sentido sigue siendo inferior a los 2200 puntos con los que Macri enfrentó la reelección.

Intentando colocarse técnico para infundir miedo (con mentiras) sobre una sociedad y un público cautivo de los medios hegemónicos, el artífice de la vuelta al FMI analiza “El cepo no sirvió para recomponer reservas. En los últimos dos años hubo casi USD 30.000 millones de superávit comercial, pero el BCRA no paró de perder dólares y hoy, con solo USD 3.000 millones de reservas netas, está al borde de una crisis cambiaria. Atrasar el tipo de cambio, a fuerza de controles, no evitó que este año tengamos 50% de inflación, y un BCRA que emitió más de 11% del PBI para financiar al Tesoro”.

Enfocado en retomar su carrera de panelista que toma whisky con esos periodistas que se valen de datos de la inteligencia para hacer sus programas, Dujovne insiste “Para volver a crecer necesitamos una economía estable y para eso debemos ser creíbles. No hay credibilidad sin un sendero fiscal sustentable y sin una política monetaria consistente. El Gobierno de Mauricio Macri dejó el Gobierno en el 2019 con equilibrio primario en sus cuentas públicas, con reservas en el Banco Central y con superávit externo. De esos equilibrios vivió el gobierno los últimos dos años”. No hubo tal equilibrio, Macri defaulteó su propia deuda en pesos y minó el sendero para los pagos en 2022 y 2023 selló con un cepo cambiario el drenaje de los dólares prestados por el FMI, cuando sus aportantes de campaña ya habían sacado todo el dinero al exterior.  El actual gobierno nacional, usó el único beneficio que generó la pandemia para aumentar el superávit externo ante la falta de demanda de bienes del exterior y generó una rueda que comenzó a girar en torno a la producción nacional y evitar la fuga de dólares.

Dujovne aplica ese concepto Macrista de “borrón y cuenta nueva” para opinar como si no hubiesen provocado el estado de las cosas y, encima, opinando de la manera que deberían atenderse esas consecuencias del desastre que dejaron. La impunidad que les garantiza la justicia colonizada por el macrismo sumada a la mala memoria que militan los medios hegemónicos, permite que, personajes nefastos de la historia reciente como Dujovne, continúen hablando sin que nadie les ponga un freno. Pedirles decencia y un silencio piadoso ante la tierra arrasada que dejaron, es mucho pedirles. 

Rodrigo Mas
Editor de Argentina Informada

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