El coronavirus obligó a la educación mundial a algo inédito: garantizar la continuidad pedagógica fuera de las aulas. En la semana, el Ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, declaró en un curso en línea ofrecido por el Instituto Nacional de Formación Docente Ministerio de Educación (Infod) que, “la virtualidad no sustituye el aula porque ésta es irremplazable”. A poco más del inicio del ciclo lectivo de manera virtual en nuestro país, la pregunta que nunca dejaron de hacerse las autoridades y que ahora, al calor de algunas experiencias, vuelve a aparecer es: ¿Se puede volver a las aulas en 2020?

Las opciones que se comienzan a barajar, provienen de afuera y aquí, las autoridades, la capitalizan para generar un protocolo adaptado a la realidad local. Algunas de las medidas que, seguramente, se implementarán tienen que ver con segmentación geográfica, atendiendo a las zonas más afectadas. Además, se habla de regreso escalonado por niveles y asistencia rotativa.  Desde las provincias, las autoridades educativas, están más que convencidas de la viabilidad de un sistema dual, es decir, presencia y virtualidad para garantizar el retorno al aula.

Las resoluciones en Europa son dispares. Mientras que en Italia la reapertura no parece viable, en Dinamarca  ya se han abierto guarderías y escuelas. La experiencia asiática arroja otras variables: China ya ha comenzado una re apertura generalizada de sus escuelas, con un inexpugnable protocolo de distanciamiento dentro del aula, uso obligatorio de tapabocas y reducción  del horario de clases. En el caso de Francia, hay algunos territorios de aquel país que han optado por el retorno a las escuelas con las mismas medidas protocolares y proponiendo además un máximo de 15 alumnos y alumnas por aula. El caso más conflictivo y que habrá que seguir de cerca es el de Inglaterra en donde el gobierno dispuso un retorno generalizado para el 1° de Junio, disposición a la que se oponen fervientemente los especialistas en el área de salud.

Con estas primeras experiencias, es prematuro avizorar un horizonte de retorno a clases para la Argentina. Trotta ha insistido siempre en dos cuestiones: la primera es la de dejar en claro que no se puede poner fechas; la segunda, el ministro cree posible el retorno a las aulas durante este año.  Habrá que esperar los resultados y ver la aplicabilidad en nuestro país, privilegiando la salud de todos los actores del sistema educativo y pensando en un protocolo para la realidad nacional. 

JAVIER ALEJANDRO COLUSSI

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