Otra jornada de saqueos y destrucción de comercios se vivió hoy en varias ciudades de Estados Unidos, como respuesta a la violenta represión y “toques de queda” impuestos por el gobierno federal de Donald Trump. La decisión de enviar a la Guardia Nacional para detener lo que el presidente del país de norte considera “actos locales de terror” (Domestic terror acts) cayó muy mal en varios de los Demócratas con responsabilidades ejecutivas, como el Alcalde de New York, Bill de Blasio, que se perfila como la voz contraria a la militarización de las comunidades. 

Trump en el discurso pronunciado desde el Jardín de las Rosas de la Residencia Presidencial amenazó a los gobernadores y alcaldes que no tomen medidas para terminar con los disturbios: “Si una ciudad o Estado se reúsa a tomar las acciones necesarias para defender la vida y la propiedad de sus residentes, entonces, yo voy a desplegar al ejército de los Estados Unidos y rápidamente solucionaré el problema por ellos.

Terminado el discurso, la Policía Federal, que custodia la Casa Blanca, dispersó con gases y escudos antimotines a los manifestantes que se encontraban protestando en forma pacífica, en el tramo entre esta y la Iglesia de St. John, para que Trump pudiera posar, biblia en la mano, junto a la capilla incendiada. La acción demagógica, valió el repudio de la arzobispa de la diócesis episcopal de Washington, Mariann Budde, “por el mensaje antiético enviado” por Trump, al posar “con las enseñanzas de Jesús y promover lo contrario a lo que la Iglesia sostiene”. También recibió el repudio de la alcaldesa de Washington, Muriel Bowser, quien dijo que “la acción de la Policía Federal fue vergonzosa” y “que hace el trabajo de los oficiales de la policía local más difícil”.

Ya con el comienzo de la noche y el “toque de queda” decretado en las ciudades se esperan nuevos enfrentamientos entre los ciudadanos y las fuerzas represivas enviadas por Donald Trump.

Redacción

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