Una semana después de la Fuga del Penal de Rawson, 19 presos políticos fueron  fueron llevados detenidos a una base naval en Trelew, para el  22 de agosto de 1972, los fusilaron: 16 murieron y 3 apenas sobrevivieron. Aquí la historia.

En 1971 Santucho y otros integrantes de organizaciones político-militares fueron detenidos y trasladados al penal de Devoto. La dictadura de Lanusse no confiaba en la seguridad de esa unidad carcelaria, por lo que decidió enviar a los detenidos al penal de máxima seguridad de Rawson.

Trelew en ese tiempo era una ciudad casi incomunicada pero con una sociedad con conciencia de clase y muy combativa. Quizás fue la heredera de aquella revolución obrera de finales de 1920 y principios de 1921. Trelew tenía un masivo polo obrero y una concepción solidaria y humanitaria entre sus habitantes, que vinculaba fuertemente a la comunidad con los presos políticos.

Por aquellos tiempos la dictadura militar puso en marcha la “Operación Vigilancia” que consistió en la detención ilegal de colaboradores y una feroz represión a todos/as los que participaran en las organizaciones revolucionarias.

Mientras en las calles de la ciudad se hacía sentir el descontento popular, pidiendo por la liberación de los detenidos en el Penal de Rawson, Santucho (ERP), Vaca Narvaja (Montoneros), Roberto Quieto (FAR), Domingo Mena (ERP) y Enrique Gorriarán Merlo (ERP) protagonizaron la fuga, junto a otros integrantes de organizaciones político-militares, que quedaría como una eterna cicatriz en la historia argentina.

El 15 de agosto de 1972 a las 18:30 comenzó la fuga cuando, Marcos Osatinsky, mató al guardiacárcel Juan Gregorio Valenzuela, que al parecer se habría resistido a ser reducido. 

El escape tuvo un éxito parcial. Del centenar de detenidos que pertenecían a ERP, FAR y Montoneros sólo lograron escapar dos grupos: uno de 6 personas y otro de 19.

Santucho, Vaca Narvaja, Quieto, Mena, Gorriarán y Osatinsky, lograron huir rápidamente en un Falcon hacía el Aeropuerto de Trelew. Allí los esperaba un avión de Austral que había sido previamente secuestrado por un comando conjunto de ERP y FAR. 

Por fallas o errores de comunicación, el otro grupo de fugados, no logró abordar los camiones que supuestamente debían esperarlos afuera del penal, se cree que sus conductores huyeron al escuchar disparos e interpretar que, el intento de fuga, había fracasado. El “contratiempo” los hizo demorarse más de lo previsto y llegaron con retraso al aeropuerto en 3 taxis. 

Los seis que ya habían abordado la aeronave decidieron despegar hacia Chile ante el temor del inminente arribo de efectivos del Ejército y la Armada. El grupo de los 19 quedó varado en la terminal aérea y fueron rápidamente rodeados por sus perseguidores. Decidieron rendirse y pedir que se les garantizara sus vidas y ser nuevamente trasladados al Penal de Trelew. 

Luego de una conferencia de prensa, se entregaron a efectivos de la Armada. Se les garantizó públicamente que sus vidas serían respetadas, en presencia de periodistas y autoridades judiciales. Nada de lo acordado se cumpliría. El jefe de operativo de traslado, capitán de corbeta Luis Emilio Sosa, decidió incumplir con lo convenido. Utilizando como pretexto una supuesta continuidad de intentos de fuga en el Penal de Rawson, llevó a los recapturados a la Base Aeronaval Almirante Zar. Al llegar al lugar, el juez Alejandro Godoy, el director del diario “Jornada”, el subdirector del diario “El Chubut”, el director de LU17 Héctor Castro y el abogado Mario Abel Amaya que oficiaron de garantes, fueron obligados a retirarse del lugar. En la madrugada del 22 de agosto, los recapturados fueron sacados de sus celdas y acribillados por ráfagas de las ametralladoras de sus verdugos marinos. 

Algunos de los que sobrevivieron a la lluvia asesina de plomo, fueron rematados en el piso con pistolas. Solo lograron sobrevivir 3 que fueron enviados a Puerto Belgrano para ser intervenidos quirúrgicamente. 

Los sobrevivientes fueron alojados en el Penal de Devoto, siendo excarcelados en el famoso “Devotazo”, luego de la asunción de Héctor Cámpora el 25 de mayo de 1973.

Los asesinados en la base fueron: Alejandro Ulla (ERP), Afredo Kohan (FAR), Ana María Villarreal (ERP), Carlos Alberto del Rey (ERP), Carlos Astudillo (FAR), Clarisa Lea Place (ERP), Eduardo Capello (ERP), Humberto Suárez (ERP), Humberto Toschi (ERP), José Ricardo Mena (ERP), María Angélica Sabelli (FAR), Mariano Pujadas (Montoneros), Mario Emilio Delfino (ERP), Miguel Ángel Polti (ERP), Rubén Pedro Bonnet (ERP) y Susana Lesgart (Montoneros). Los Sobrevivientes: Alberto Miguel Camps (FAR, muerto en 1977), María Antonia Berger (FAR, desaparecida en 1979) y Ricardo René Haidar (Montoneros, desaparecido en 1982)

La violencia ha dejado cicatrices imborrables en nuestra historia, la democracia burguesa no es justa ni ideal,pero es muchísimo mejor que una dictadura. Defendamos y valoremos la democracia por más imperfecta que sea.

Pablo Targhetta

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