En reunión virtual ante inversores de la cual, Luis Caputo, ex Ministro de Finanzas de la Administración Macri (2017/18) y actual socio de la boutique financiera Anker Latinoamérica, aseguró -diferenciándose del consenso que prima entre economistas, analistas, operadores e inversores en el mercado- ser optimista respecto al futuro económico que transitará la Argentina, durante los próximos años.

El economista recibido en la UBA con posgrado en la Universidad Católica, afirmó, ante la sorpresa de muchos de quienes lo veían, que no aprecia un descalabro en las cuentas fiscales de nuestro país, descartó una megadevaluación y la radicalización del gobierno nacional tras las elecciones de noviembre próximo y no dudó en confirmar que espera que Argentina acuerde con el Fondo Monetario Internacional (FMI) antes de marzo 2021, al tiempo que proyectó una inflación cercana al 49% para el final de 2021.

A la hora de graficar su optimismo, Caputo explicó “Cristina tiene su ideología pero no come vidrio. La semana pasada confirmó que, el país, usará los DEGs del FMI (Derechos Especiales de Giro) para pagar deuda y no para otros gastos como pretendía el Senado”, sentenció el economista y consideró que ello, allana el camino para acordar con el FMI antes de los fuertes vencimientos con el organismo, que nuestro país debe afrontar en marzo de 2022.

Caputo, 56 años, padre de 6 hijos y “anti grieta” según la autodefinición en su cuenta de twitter, puntualizó que no ve un descalabro fiscal (incluso aventuró que podría ser menor al proyectado en el presupuesto 2021) por la “sencilla razón que hay una restricción financiera que impide un descontrol fiscal pues, dicho rojo, solo se puede financiar con emisión, con deuda o con la combinación de ambas variables” La emisión monetaria -explicó- tiene un límite que viene dado por la carta orgánica del Banco Central (BCRA), siendo este las utilidades que el BCRA le puede transferir al Tesoro Nacional, más los adelantos transitorios que no pueden superar un 12% de la base monetaria y/o 20% de la recaudación”.

El ex trader del JP Morgan pronosticó un déficit fiscal para este año, cercano al 3,2% y detalló que, el volumen de emisión monetaria, es un número calculable que el Ministro Martín Guzmán ya definió en el presupuesto para este año y será de 1,2 billones de pesos (con un techo de 1,5 billones ) y -exhibiendo una serie de gráficos (ver debajo), trazó una matriz que le permitió concluir que, Economía, necesita un financiamiento neto positivo en moneda local (que deberá absorber el mercado en lo que resta del año) de $ 216 mil millones, lo que implica una tasa de “rollover” menor al 130% (dicha tasa fue la usada durante el primer semestre de 124%)

Dicho escenario, aventuró Caputo, “implica emitir otros 800 mil millones de pesos, casi un 30% de la base monetaria. Lo que, si bien es mucho, está dentro de lo proyectado y van a ser esterilizados de modo tal que no van a representar un aumento de base monetaria, sino de los pasivos remunerados (leliqs) que ya se encuentran en 10% del PBI”.

Caputo advirtió que “habrá que estar muy atento a la demanda de dinero. La debilidad que tiene Argentina en situaciones como esta, pasa más por la demanda que por la oferta, por las ganas que tiene la gente de mantener sus pesos. Obviamente, si hay desconfianza, los inversores van a querer seguir saliendo del peso y ello puede generar presión sobre el dólar, más allá que no aumente la base o el circulante”.

Elecciones e impacto económico

“En esto también soy más optimista de lo que piensa el mercado” disparó Caputo al abordar el análisis del impacto que, las elecciones, pueden generar en la economía local: “veo unas elecciones relativamente parejas” cuyo resultado “no será similar al de las PASO 2019, lo que para el mercado hasta podría ser bienvenido y le haría más fácil el trabajo a Guzmán”.

“No creo en una radicalización del gobierno, incluso si Juntos por el Cambio gana -especuló Caputo. Y recordó que, en 2014, luego de que el kirchnerismo perdiera las elecciones de 2013, el BCRA devaluó y subió tasas de interés, se arregló con el Club de París, se subieron tarifas y se intentó arreglar con los holdouts. O sea no hubo una radicalización y estábamos en un gobierno de un kirchnerismo “más duro”, con menos actores moderados de los que puede tener hoy la coalición gobernante. Por otro lado, sentenció que “Estamos en un populismo al que yo llamo flujo-dependiente, que no puede consumir stocks porque ya no hay AFJPs o las letras intransferibles que le colocaban al BCRA”. y profundizó 

“Hoy, el modelo, convive con la compra de dólares en el mercado único y libre de cambios (dólar oficial) tratando de acumular reservas por ese lado, destinando parte de esas reservas para intervenir en el contado con liquidación (CCL), de manera que la brecha se mantenga en un nivel suficientemente razonable como para que, los exportadores, continúen liquidando sus exportaciones” y postuló “Es un equilibrio delicado, pues si aumenta la brecha, cae el incentivo de los exportadores, los importadores se abalanzan a adelantar operaciones, por lo tanto perdés el flujo para controlar e intervenir en el CCL y entrás inmediatamente en problemas” alertó el ex Presidente del Banco Central en la administración Cambiemos. “Creo que se va a llegar a un acuerdo con el Fmi. Hace una semana -recordó- Cristina misma ratificó que los DEGs del FMI, se utilizarán para pagar deuda, porque ella (y el gobierno) tienen claro que el dólar y la brecha no se le pueden escapar. Probablemente el fondo, hoy, no pida una devaluación, pero si la brecha está en un nivel muy alto, sí te dirá que algo hay que hacer para obtener los dólares necesarios para pagar la deuda”.

Aún así, el ex Deutsche Bank consideró que -un acuerdo con el FMI- no promoverá una “lluvia de inversiones”, aunque sí proveerá una de las condiciones necesarias para que no se genere una nueva crisis cambiaria y permitir que el gobierno pueda “continuar maniobrando la coyuntura” expresó.

Elecciones y devaluación

“No veo un salto abrupto en el valor del tipo de cambio, ni antes ni después de las elecciones”, dijo Caputo, estableciendo -nuevamente- grandes diferencias respecto al pensamiento “mainstream” de operadores e inversores en el mercado. “Es cierto lo que dice Guzmán: el tipo de cambio oficial está hoy en niveles muy razonables, un 20% por encima de cuando Macri salió del cepo en diciembre de 2015, mientras el CCL está casi en niveles de la salida de la convertibilidad”

“El gobierno -explicitó- no gana nada con un salto en el tipo de cambio, pues lo necesita como ancla inflacionaria y parte de un nivel de salario real, medido en dólares, muy bajo (21% abajo respecto a Octubre 2017). Además generaría mayores costos energéticos y mayor presión fiscal (vía importaciones)” y de forma retórica preguntó “¿El mercado lo podrá forzar? lo importante aquí es la brecha y, dado el escenario de acuerdo con el fondo y elecciones parejas, creo que el gobierno tiene la munición suficiente, tanto a nivel de reservas como de intervención en dólar futuro, para contrarrestar cualquier presión adicional sobre el CCL”.

A modo de cierre dejó entrever una alerta “De todos modos, la posibilidad de una presión del mercado está” y cerró “Hoy el mayor problema es de confianza, de falta de un plan económico que genere confianza en un gobierno que, en este rubro, ya entraba sospechado por currículum. Siempre, esa debilidad estructural en torno a la demanda de dinero en Argentina, está. Un acuerdo con el Fondo tampoco lo revertirá, aunque sí dará previsibilidad fiscal y monetaria y ayudará a mantener el Status Quo y permitir que el gobierno siga lidiando con la coyuntura”.

Walter Darío Valdéz Lettieri

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