El Primer Ministro Británico, Boris Johnson, anunció hoy que Inglaterra entrará en la segunda cuarentena nacional. La medida se tomó, poco después de haber superado la cifra de un millón de contagiados de coronavirus y más de 21000 nuevos contagios en un solo día.

La medida, que tendrá un mes de duración, comenzará el jueves después de la aprobación parlamentaria y se extenderá hasta el 2 de diciembre. La frase que resumió la medida dictada por el conservador fue “debemos actuar ahora para contener el brote de otoño”.

La medida incluye el cierre de bares, gimnasios, clubes, restaurants y toda actividad no esencial, sin embargo, jardines, escuelas y universidades permanecerán abiertos.

Solo se permitirá la circulación esencial: ir al trabajo, a educarse, comprar alimentos, ejercitarse al aire libre o movilizarse por razones de salud. Inglaterra ha mostrado números crecientes que, sitúan -las muertes- en más de 300 diarias y totalizaron 46000 desde el inicio de la pandemia.

Con esta nueva cuarentena nacional, Inglaterra se suma a Italia, Bélgica, Grecia, Francia y Alemania, como las naciones europeas que enfrentan la segunda ola de COVID-19 con una altísima incidencia de casos (que superan las 10000000 de nuevas infecciones y más de 1.5 millones en la pasada semana).

La decisión del Primer Ministro Boris Johnson de priorizar la economía antes que la salud, le  valió a Gran Bretaña, una de las mayores marcas de enfermos en el viejo continente. Su teoría del rebaño (sugerida aquí por Mauricio Macri) llevó a que, el Primer Ministro, sea una de los primeros mandatarios mundiales en contagiarse. Pese a reconsiderar su error, volvió a la carga con una serie indiscriminada de aperturas (similares a las que lleva adelante el gobierno de CABA) para “evitar la miseria por la cuarentena”, que dio pie al nuevo brote que se presenta, con mayor incidencia, con la llegada de las bajas temperaturas a la isla. 

La renuencia al cierre total de actividades obedece a la falta de cobertura laboral y social de la clase trabajadora local, lo que podría resultar en una caída de la popularidad de Johnson, que fue sostenida por un discurso similar al de Trump y centró esperanzas en la franja de trabajadores “no laboristas”, con connotaciones fascistas y xenófobas similares a las que se pudieron escuchar en la campaña presidencial de Cambiemos en Argentina.

Este cierre, llega a escasas horas de la elección en Estados Unidos y es otra nueva mala noticia para Donald Trump que, en numerosas ocasiones, utilizó a Johnson como ejemplo de lo que había que hacerse en materia de la pandemia. En Argentina, por el contrario, es la confirmación que, la política equivocada, fue la de liberar las actividades que fueron factor generador de la escalada de casos.

A principios de diciembre y con las fiestas encima, se podrá  evaluar si Inglaterra pudo sortear o no esta segunda ola y será un avance de cómo puede ser la película (si no se toman las medidas necesarias en Argentina) antes de la llegada de la vacuna. 

Redacción

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