Proclama de la Junta provisional gubernativa de la capital del Río de la Plata del 26 de mayo de 1810.

En la mañana del 25 de Mayo de 1810, un grupo de criollos, reunidos en el Cabildo Abierto de la Ciudad de Buenos Aires, dieron el puntapié inicial para el nacimiento de la Patria.

Proclama de la Junta provisional gubernativa de la capital del Río de la Plata del 26 de mayo de 1810.
La Revolución de Mayo, óleo de Francisco Fortuny.

Lo que motivó la semana de mayo no fue en realidad un “intento independentista” con un componente popular, más bien fue la acefalía que preocupó a la élite, lo que generó los hechos que se convertirían luego en la definitiva emancipación.

La invasión en 1808 de Napoleón Bonaparte a España, y la disolución de la Junta Central de Sevilla al año siguiente, produjo la reacción en las colonias españolas en América del Sur en 1809, cuando estallaron revoluciones criollas en Quito (Ecuador), Chuquisaca y La Paz (Alto Perú) que rápidamente fueron disipadas por las fuerzas realistas.

La noticia de la disolución de la Junta de Sevilla tuvo en Buenos Aires un impacto similar al de las otras ciudades nombradas anteriormente. Los criollos se movilizaron y le exigieron al por entonces virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros que convocara a una reunión extraordinaria de vecinos. El 22 de mayo de 1810. Más de 250 personas se congregaron en Cabildo abierto y decidieron dejar sin efecto la autoridad competente de Cisneros como virrey.

El 24 de mayo se gestó un primer intento de Junta de Gobierno, pero con mayoría de ciudadanos españoles y el ex virrey como presidente de la Asamblea. La mañana del 25, un grupo de criollos se presentó ante la Junta y exigió, ante una colmada Plaza de la Victoria (actual Plaza de Mayo), la renuncia de Cisneros y la conformación de una nueva administración: así nacía la Primera Junta, integrada en su mayoría por nacidos en el ex virreinato del Río de La Plata.

El primer gobierno patrio juró fidelidad al Rey Fernando VII, prisionero de Napoleón. De ella formaron parte: Cornelio Saavedra (presidente), Mariano Moreno y Juan José Paso (secretarios), y Manuel Alberti, Domingo Matheu, Juan José Castelli, Miguel de Azcuénaga, Juan Larrea y Manuel Belgrano (vocales).

A partir de este hecho surgió la primera “grieta” de nuestra historia, el enfrentamiento entre saavedristas y morenistas. Los primeros eran moderados y no creían prudente la independencia total de España, mientras que los segundos eran más radicales, dado que propusieron la independencia absoluta, sancionar una Constitución, eliminar los títulos de nobleza, abolir la esclavitud y suprimir los tributos que abonaban los indígenas a la corona. Lamentablemente se impuso la facción saavedrista, Mariano Moreno fue asesinado en alta mar. Murió el 4 de marzo de 1811, probablemente envenenado por orden de Saavedra.

En la noche del 30 de mayo, Melchor Lavín arriba desde Buenos Aires a Córdoba y comunica a las autoridades locales sobre la constitución de la Primera Junta de Gobierno. El Deán Funes respalda a la revolución, mientras que Santiago de Liniers y el gobernador Gutiérrez de la Concha, entre otros, impulsan la restitución del ex Virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros, así fue como estalló la contrarrevolución que sería finalmente derrotada.

El día 8 de agosto, una expedición enviada por la Junta de Buenos Aires y liderada por Francisco Ortiz de Ocampo entró en la ciudad de Córdoba, detuvo a Santiago de Liniers y sus aliados en el norte provincial. El día 26 de agosto en Cabeza de Tigre, cerca de Cruz Alta, fueron fusilados Liniers, Gutiérrez de la Concha, el coronel Santiago de Allende, el contador Joaquín Moreno y el asesor Victorino Rodríguez. El único integrante prominente de la contrarrevolución que logró salvar su vida fue el obispo Rodrigo de Orellana por tratarse de un sacerdote.

Para afianzar la revolución se envió expediciones al Alto Perú, la Banda Oriental y al Paraguay. Al mismo tiempo, los representantes de los diversos cabildos solicitaron su incorporación a la Primera Junta de Buenos Aires, lo que dio origen a la Junta Grande: de la nueva estructura de poder participaron veintitrés diputados enviados a Buenos Aires.

Luego de darse diferentes formas de gobierno, que incluyeron dos triunviratos y hasta la delegación del poder en varios directores supremos, la Revolución de Mayo mutó en una definitiva independencia el 9 de julio de 1816.

Pablo Targhetta

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