“Reproduzca esta información, 
hágala circular por los medios a su alcance: 
a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. 
Mande copias a sus amigos:
 nueve de cada diez las estarán esperando. 
Millones quieren ser informados. 
El terror se basa en la incomunicación. 
Rompa el aislamiento. 
Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. 
Derrote el terror. 
Haga circular esta información”
Rodolfo Walsh

Esto debería ser un editorial sobre el Día del Periodismo. Un editorial que recordara las razones por las que abrazamos la profesión, el compromiso que conlleva y la responsabilidad hacia el público, pero no. 

“Las palabras son sin sentido y olvidables” decía el músico Martin Gore en su canción, Enjoy the Silence, y antes de terminar la misma agregaba “Las palabras son muy innecesarias, ellas solo pueden dañar”.  Hoy, los medios hegemónicos, han transformado a las palabras en innecesarias, en algo que solo puede dañar. Han transformado al periodista, en un mercader de la palabra. Una palabra que tiene valor, de acuerdo al sobre depositado en una cuenta negra. El potencial, prohibido por editores, jefes de redacción y hasta correctores, hoy convive con los datos no chequeados conformando una realidad paralela. Una realidad que deshumaniza al que se opone y levanta a figuras que, de no ser por estos lavadores de imágenes, no los elegiríamos nunca en ningún “picado” del barrio. No por poco habilidosos -que lo son- sino por mala gente. 

Esta semana el gran jurista Eugenio Zaffaroni habló de esta creación de la realidad que se realiza desde los medios dominantes y, por supuesto, lo descontextualizaron y demonizaron creando una nueva realidad. Eso que ellos, tan “especularmente”, llaman El Relato. Ese relato puede verse en forma clara en estos dos ejemplos:

Ayer por la noche, posterior a la rueda de prensa en la que se anunció la extensión del Aislamiento Social, desde la pantalla de TN se “confirmó” el dato que el Gobernador de Buenos Aires no había hecho 60000 tests, para unos minutos después y, tras “bajar varios cambios”, admitir que “puede” que lo hayan hecho pero “si fuera verdad, es poco igual”. La creación de la realidad/relato es adaptable a la necesidad del operador mediático. 

La tercera muestra de la creación de la realidad la vino cuando el operador macrista, Luís Majul, anuncia que presentó un escrito, que en su visión tendría la validez de ley, o decreto supremo, en el que exige al Juez y al Fiscal de la causa por el espionaje ilegal durante el macrismo, que no revele los mails propios “donde podría haber cuentas bancarias” y eso mails podrían perjudicarlo. 

De cada ejemplo, están los vínculos para que cada uno pueda sacar sus propias conclusiones. Cada uno es una muestra, pequeña, de lo que se ha convertido el autodenominado “periodismo independiente”. Crean realidad y se creen por encima de la ley. La idea moreniana no era crear la realidad, sino transformarla para vivir mejor. La formación belgranista era la honestidad intelectual y la de bolsillo. El compromiso walshiano era con la verdad y la necesidad de estar bien informados. Nada de esto puede verse en los ejemplos arriba mencionados, y mucho menos en esos medios en los que trabajan estos mercaderes de las noticias creadas. 

Pero no todo es negativo para el periodismo: quiero destacar a las nuevas generaciones de periodistas que están forjando el futuro de la profesión. Chicas y chicos muy preparados y formados en el arte de la pregunta y la repregunta. Pero también quiero destacar a los más añosos, esos que no se bajaron. Los que aguantaron las persecuciones durante el macrismo. Los que tuvieron que dedicarse a otras labores porque se cerraron todas las puertas a los que se opusieron. Los que crearon sus propios medios para informar al pueblo, así como lo pedía Walsh. Los que resistieron. A todos ellos quiero dedicarles este primer día del periodista después de la tragedia que fue el macrismo para la prensa, en particular, y para la Argentina, en general. 

Este cambio de hábitos que trajo la pandemia, obligó rever prioridades, a valorizar eso que nos es más cercano. Esperemos que este examen nos lleve a un mejor periodismo y no a eso de atajarnos en cámara porque tengamos el culo sucio.

Editorial

Foto portada: Foto de Kaboompics .com en Pexels

Comentar con facebooks
Artículo anterior7 de Junio
Artículo siguienteEn Alemania asoma un campeón