Las huelgas en mayo de 1969 ya eran moneda corriente. Las marchas se sucedían mostrando que, la proscripción impuesta con el régimen del terror instaurado en 1955, ya perdía fuerza. Sin embargo, fue una medida económica la que encendió la chispa que iniciaría una escalada de reclamos que acabaría, cuatro años más tarde, con la vuelta a la democracia: La ley que derogaba el “sábado inglés”, atacaba una vez más a los alicaídos bolsillos obreros. La medida, que se venía sosteniendo pese a la caída del peronismo a manos de la “Revolución Fusiladora”, implicaba que no se pagaría más “doble por hora trabajada” después de las 13hs, del día sábado. Este punto de inflexión se hizo notorio en Córdoba, dónde la dirigencia heterodoxa decidió llamar a una huelga general. 

El “Gringo” Agustín Tosco, delegado de Luz y Fuerza, Elpidio Torres referente de Smata y Atilio López  dirigente de la UTA, fueron los encargados de dirigir las manifestaciones. Para el 16 de mayo se organizó un paro de 24hs, que tuvo un alto índice de acatamiento. Para el 21 de mayo y con las fuerzas represivas provinciales en la calle (por orden del Gobernador de Facto Caballero), los dirigentes gremiales convocaron a un paro activo de 37 horas para el 29 de mayo.

Cuando llegó el día, el puente del Río Suquía fue el primer escenario de las refriegas entre la policía y los manifestantes que intentaban llegar al centro de la ciudad. Ante el avance de los manifestantes que superaron a la policía local, el mismo dictador Juan Carlos Onganía decidió “tomar cartas en el asunto” enviando al Tercer Cuerpo de Ejército con asiento en Córdoba, a recuperar el control de “La Docta”. En horas de la mañana, las fuerzas militares habían reprimido a los últimos grupos de manifestantes y los dirigentes gremiales habían sido detenidos. “El Gringo” Tosco, Torres y López fueron sometidos a un “Consejo de Guerra”, figura utilizada por la dictadura de Onganía para condenar a cualquier acto de oposición política, y condenados a 8 años de prisión efectiva.
Pese a haber logrado el aplastamiento la huelga Onganía se vio debilitado y pronto dejaría el poder. Su ministro, Adalbert Krieger Vassena, encontraría su salida del Ministerio de Economía, sólo cinco días después del Cordobazo.

La fecha, símbolo de la lucha obrera en todo el país, fue conmemorada por las agrupaciones sindicales locales. Se realizaron numerosos recordatorios a la figura de Tosco, a 51 años de la epopeya que culminó, cuatro años más tarde, con el retorno a la democracia, tras 17 años de feroz dictadura. 

Rodrigo Mas

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