A las tres de la mañana, las redes sociales comenzaron a sonar con sus notificaciones. Nunca es bueno cuando te despiertan a las tres. Pero esta no fue la ocasión: se informaba del arreglo con los tres mayores acreedores que se presentaban litigiosos. “Black Rock había arreglado” se podía leer en los mensajes. Las felicitaciones a Martín Guzmán, el equipo económico y al Presidente Fernández. Argentina evitaba el Default al que nos había arrojado Mauricio Macri y el mejor equipo de los últimos cincuenta años. Nota al pie: el caradurismo de Prat Gay para osar retwittear con comentario burlón un posteo de la Vicepresidenta. Hay que ser caradura. Nota al pie 2: El Posteo de Toto Caputto (El de la Champions de las Finanzas) felicitando al equipo económico por arreglar lo que él y su equipo desarreglaron, es digno de la canción de María Elena. 

El arreglo incluye un pago 4500 millones de dólares hasta 2025, un alivio de 42000 millones al que nos había atado la administración Cambiemos. 45 dólares de cada 100 generada en los últimos cuatro años, se pagarán de la deuda total.  Nada más para comentar de este tema. Ya se ha dicho demasiado.

Hoy se relanzó el Pro Cre AR, ese plan ideado por Cristina Fernández, que llevó soluciones habitacionales a más de 300000 argentinos hasta 2015, que mutó en la estafa de las UVA durante el macrismo y vuelve -hoy- al sendero original, de la mano de María Eugenia Bielsa. La Ministra de Hábitat desarrolló tres líneas de Créditos para reactivar la industria de la construcción. 25 mil millones de pesos invertidos. 300.000 créditos. 44000 viviendas. Todo apuntando a los sectores de menores ingresos que, hoy, son los más castigados por las políticas que se aplicaron en los pasados cuatro años. También, hoy, se saldan las 10000 viviendas que, desde hace cuatro años, quedaron sin entregar desde el fin del gobierno de la actual Vicepresidenta.

Mientras el Presidente, Alberto Fernández, presentaba en sociedad esta nueva etapa del plan habitacional, en la Costa de Beirut, en el Líbano, una explosión volaba el puerto de esa ciudad. Las imágenes, tan gráficas, eximen de cualquier comentario para describirla. Las autoridades locales, al igual que la prensa libanesa, hablan de explosión, incendio en silo, depósito de explosivos, fuegos artificiales, cincuenta muertos, dos mil quinientos heridos. Nada está confirmado. ningún número es definitivo. tres veces modifiqué esta cantidad mientras escribía. 

Las imágenes tienen un recuerdo a la voladura de la AMIA: la desesperación de los presentes, los heridos, las búsquedas, los restos de escombros y fierros retorcidos.  Todo es horror y llanto por los ausentes. Poco más para comentar.

En un día donde empezamos a ver la salida de la noche conservadora, del otro lado del mundo el día se transformó en noche. Y sin salida.

Editorial

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