Cuando me imagino el 2020, se me ocurren muchas cosas, pandemia, FMI, deuda, renegociación, default, pobreza, sin embargo hay algo que subyace y que hace poco mencionó la Vicepresidenta de la Nación, la necesidad de repensar el Sistema de Salud.

No es especulación política, es necesidad, el Sistema de Salud de nuestro país construido durante el apogeo del Estado Benefactor fue profundamente afectado por las Reformas de la década del 90.

Las políticas de Salud que el Consenso de Washington en esa década implementó para Latinoamérica, el continente más desigual del planeta, utilizando principalmente al Banco Mundial como herramienta fueron principalmente la Descentralización Hospitalaria y la focalización de la atención de la Salud.

Es decir un traslado de responsabilidad de los Servicios Salud a los estados subnacionales y la garantía que la atención a los más pobres y necesitados tuviera equidad, asignando los recursos con eficiencia y eficacia. Dejándole al Estado Nacional la fijación de las políticas públicas y la administración de los recursos, rol que nunca pudo cumplir convirtiéndose sólo en un Estado cajero.

La verdadera razón, detrás de la supuesta búsqueda de equidad y universalidad, era la obtención de beneficios económicos para los sectores concentrados de la riqueza mediante la debilitación de las democracias nacientes, concibiendo Estados incapaces de hacerles frente incumpliendo con el rol que les asignó el Contrato Social de Rosseau.

La generación de nuevos mercados para los Sectores Económicos se dio en los años 80 con el triunfo de Ronald Reagan y la llegada del neoliberalismo al poder en Estado Unidos y en América Latina luego del fracaso de las dictaduras militares y la posibilidad de la instalación mediante el voto de gobiernos nacionalistas o de izquierda.

En el caso específico de la Salud, que es un bien social, se hizo segmentado el Mercado de tal forma de asegurarse a los usuarios que tuvieran capacidad de pago, algo similar a lo que plantea la Reforma Educativa de Thomas, en Mendoza.

Es decir así como hay una educación para los que la pueden pagar, también tener una salud para los que puedan pagar, sea a través de un seguro de salud o mediante el pago directo y otra muy distinta para los que carecen de la posibilidad de poder hacerlo y por lo tanto se supone que deben aceptar lo que se les dé sin derecho a protestar y sin el conocimiento para reconocer las diferencias.

En ningún caso el Banco Mundial tuvo en cuenta las realidades de cada uno de los países donde aplicó esta receta si no que contrató especialistas que ratificaran la decisión que ya se había tomado.

Esta política estaba mal implementada, mal estudiada por lo que no resultó extraño que fracasara. Las causas: a) falta de aceptación de la política como propia del sector salud, b) mala asignación de los recursos utilizados, c) atraso en los valores de los servicios prestados y en los pagos adeudados, d) falta de capacitación de los administradores para llevar adelante el proceso, e) las sucesivas crisis económicas que precipitaron la salida de trabajadores del Sector de la Seguridad Social al de la Salud Pública lo que trajo un beneficiario más exigente y mejor informado, etc.

Hay un comportamiento que se repite sistemáticamente, en épocas de bonanza económica se produce un traspaso de beneficiarios del Sistema de Salud del Sector Público al Privado y viceversa, pero cuando se da la baja en el ciclo económico, recurrente en la Argentina, el Sistema de Salud Pública generalmente se ha resentido por la falta de inversión y le resulta muy difícil atender a la demanda incremental.

Nótese en el siguiente cuadro la participación de cada uno de los Sectores en la atención de la población que requiere atención, y si bien es un cuadro que podemos considerar viejo (2018) por más que se haya mejorado la estructura de Salud por la Pandemia no menos cierto es que la consecuente crisis económica ha incrementado el porcentaje de Población que requiere que el Sistema de Servicios de Salud Pública funcione adecuadamente.

Población según cobertura de Salud (2018)  
FinanciadorPoblacion bajo cobertura %
Obras Sociales Nacionales OSN (a)16.191.198 36,39%
INSSJP (PAMI) (a)5.169.80211,62%
Obras Sociales Provinciales (b)7.182.00016,14%
Población con Cobertura Pública (OSP) c) 15.938.10035,82%
Empresas de Medicina Prepaga(EPM) (d)5.936.000  13,34%
Empresas de Medicina Prepaga(EPM) e) 1.640.072 3,69%
Total sin población que deriva de OSN a EMP46.121.172103,66%
Población 2018(Proyección Indec)  

Nota: El exceso en cantidad y porcentaje de pobl. denota el porcentaje de doble cobertura
(a)Superintendencia de Servicios de Salud, julio-2018
(b) Observatorio COSSPRA UNL (Nov-2018)
(c) Programa Sumar, Min. de Salud de la Nación (agosto 2018)
(d) En base a la declaración en SuSS a julio 2018
(e) Poblacion con cobertura directa (pago de bolsillo o plan corporativo)

Cada punto de pobreza supone alrededor de 500 mil personas nuevas entrando al Sistema de Salud Pública. Un Sistema que venía siendo desguazado separando los Sectores rentables de los que no lo son y siendo acusado por los beneficiarios de ese desguace de ineficiencia, cuando en realidad lo que quieren es mayor participación de los Fondos de compensación que provee la Superintendencia de Seguros de Salud para enfermedades crónicas o no rentables. Dejando a los Sectores menos favorecidos con una porción menor de la torta para dar servicios a un porcentaje cada vez mayor de la Población.

En estas condiciones entra Argentina a la Pandemia, no sólo con una baja en la actividad económica, sin posibilidad de obtener préstamos y con un aumento en la exigencia al Sistema de Salud, que venía en baja. En esto hay que ver una continuidad entre la política de los 90 y los cuatro años de la gestión de Macri, es un concepto que va más allá de la ideología de un Gobierno porque la fuente hay que buscarla en el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Agencia para el Desarrollo Regional de Estados Unidos (USAID) o la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE), es decir un concepto de dominación a partir de la deuda, de estructuras democráticas débiles y un tejido social laxo que permita la introducción de una “cultura universal” que borre identidades nacionales o regionales.

El concepto de Salud del Estado Benefactor de Keynes y del liberalismo estaba
fundamentado en la necesidad de una fuerza laboral sana, la actual conducción política del País, sin ser liberal, plantea la premisa de que para poder pagar primero hay que poder crecer, y para crecer hacen falta mayor producción, consumo y una fuerza laboral sana.

La garantía de la última premisa no es sólo un Sistema Social que contenga hasta que la producción se ponga en marcha generando empleos, también hace falta que esa fuerza de trabajo esté sana y que el Sistema de Servicios Salud tanto Público como Privado sea capaz de proveer ese bien social.

Y si redoblamos la apuesta no sólo esté sana si no que tenga la educación necesaria por lo que no es admisible la Reforma Educativa de Suarez, que nos quiere mandar al medioevo en el que viven los farmers.

Carlos Salinas

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