No es novedad que el Grupo Clarín apoya a la alianza conservadora Juntos por el Cambio, pero que los candidatos opositores acuerden que, el marco de debate por las legislativas, es el programa A dos voces, es bastante poco habitual. La actitud del representante de la oposición capitalina, Leandro Santoro, de “jugar en cualquier cancha” lo obliga a esforzarse el doble. No solo el “terreno está inclinado”, “los árbitros” también no le van a cobrar -nunca- una a favor. Y como broche de oro, los supuestos aliados en la desgracia, se muestran como marcas B del macrismo; Javier Milei, ese personaje caricaturesco está mucho más cerca de afiliarse a Juntos por el Cambio que a proponer ideas independientes. Por su parte la representante de la izquierda, Myriam Bregman, se encontró atrapada en su discurso trotskista y responder los insultos de Milei, lo que dejó a Santoro sin marco de referencia ante la pasividad de los conductores.   

Los tres bloques del show político mostraron un predominio del caos y el poco respeto al oponente, de los dos candidatos de la derecha orgánica por lo que el primer bloque “Calidad institucional, seguridad y justicia” se asemejó más a una riña de gallos que a otra cosa. El bloque denominado “Política sanitaria en pandemia” mostró a un Santoro seguro en la defensa de lo realizado por el gobierno y la demostración práctica de la herencia recibida “Recibimos un país sin Ministerio de Salud. Recuperamos el sistema sanitario, construimos 12 hospitales modulares en tiempo récord, aumentamos un 47% las camas de terapia intensiva. Hoy el 52% de la población ya tiene el esquema de vacunación completo”, mientras que Vidal se dedicó a fantasear sobre una efectiva tarea realizada en CABA en la prevención y manejo de crisis, cuando esta fue la base de contagios que se extendió al país y el bloque “Economía educación y trabajo” fue una lamentable seguidillas de chicanas de Milei (“Sí, grito mucho. Pero porque estoy cansado de la casta política. Sí, soy peligroso. Soy peligroso para la casta política”) y elementos ucrónicos por parte de la ex gobernadora conservadora.

La falta de respeto del candidato de la ultraderecha, Javier Milei, fue una constante en cada participación de sus oponentes e incluso en el tiempo propio asignado. El mediático candidato, subido en un ego mal manejado y alimentado por los resultados de las PASO de septiembre que lo ubicó en el tercer lugar de las preferencias electorales porteñas, dejó momentos muy tensos que fueron pasados por alto por los conductores.

El momento de mayor vergüenza ajena lo protagonizó Vidal al ser preguntada sobre el endeudamiento masivo realizado por el macrismo: “En los 4 años de nuestro gobierno tenemos que pagarle al Fondo 44.300 millones de dólares. Mi pregunta es muy sencilla, ¿cómo imaginaron que se pagaba esto?», inquirió un Santoro que sabía que, su oponente, no podría justificar lo actuado por su gobierno, pero jamás imaginó que Vidal tendría tal traspié: “para quién no tiene crédito, no hay deuda posible de pagar. Si hubiésemos ganado en 2019 hubiéramos tenido mejores plazos» respondió la otra “orgullosamente bonaerense” y ahora candidata por la Ciudad de Buenos Aires tras haber sido la primera mandataria bonaerense en perder una reelección. Santoro retrucó que “se fugaron un FMI y este Gobierno renegoció y ahorró 37 mil millones de dólares” y en una frase que pretendió emular la de Yupanqui por eso de “Las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas” terminó de generar el cuadro del papelón: “el problema de la deuda e inflación es un problema de todos, pero la responsabilidad de gobernar hasta 2023 es de la administración actual”.

Redacción

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