Políticos opositores, políticos del mismo partido, sindicalistas, empresarios, estudiantes, organismos de Derechos Humanos y familiares de los submarinistas muertos en el ARA San Juan, esa es la nómina, al día de hoy, de los delitos de espionaje en los que incurrió el macrismo durante los largos cuatro años que ocupó la Casa Rosada. El hecho está probado: las pruebas presentadas por la Interventora de la AFI, Cristina Caamaño, son lo suficientemente contundentes para que se sentara a la dupla que manejó el espionaje en la Argentina entre Diciembre de 2015 y Diciembre de 2019 en el banquillo de los acusados. Ahora el Juez Federal de Dolores, Martín Bava, quien reemplazó al Juez Alejo Ramos Padilla (tras ganar el concurso para Juez Electoral de la Provincia de Buenos Aires), deberá determinar la cadena de responsabilidades en esta causa. 

Diego Dalmau Pereyra, ex Director de Contrainteligencia, ya prestó declaración indagatoria, y este jueves deberá sentarse su sucesor el Director, Martín Coste para dar cuentas de lo actuado desde Noviembre de 2017, fecha en que el submarino ARA San Juan se hundió en el Atlántico Sur, en circunstancias más que sospechosas.  Por el interés estratégico de la causa, las declaraciones de los Directores Operativos al igual que las de los Jefes de la AFI, son mantenidas en Secreto. 

Tanto Coste como Pereyra cuentan con denuncias de haber participado en varios hechos de espionaje ilegal que los encuentran como presuntos participes de asociaciones ilícitas en estructuras para estatales y de haberse servido del Estado para fines espurios. Las pruebas halladas en la Base Naval de Mar del Plata (seguimientos, infiltraciones, informes y fotografías de los familiares sin autorización legal alguna) los ubican a ellos (como también a Majdalani y Arribas) como responsables en diferentes grados de lo allí sucedido.  

La cadena de silencio que se estableció en el macrismo después que Silvia Majdalani, infiriera que si ella caía “caían todos”, no ha permitido avanzar en lo que -a principios de la causa inicial sobre el espionaje ilegal macrista- parecía que iba a ser “el pato de la boda”. Ahora los involucrados son muchos más pero la cabeza de las órdenes, parece seguir siendo la misma y no se encontraba en la calle 25 de Mayo, pero sí muy cerca.

Redacción

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