“Si a nivel nacional el peronismo mantiene su actual mayoría en el Senado, sería un gran triunfo del Frente de Todos” aseguró esta tarde el analista y consultor Gustavo Córdoba a Vermú Político, un “space” de Twitter creado y conducido el sociólogo  Carlos de Angelis y el politólogo Gustavo Marangoni del cual también participó el economista Fabio Rodriguez Director de M&R Asociados.

Es que si se repitieran los resultados que el oficialismo obtuvo en las PASO, su mayoría y quórum propio en la Cámara Alta se separarían a partir de diciembre próximo. El consultor que también integra el Directorio de la compañía especializada en Investigación de opinión pública y comunicación política, Zuban Córdoba  recordó que “sería un hecho inédito” dado “desde 1983 a esta parte, por primera vez el peronismo podría perder su mayoría en el Senado”.

Córdoba, reconocido especialista que además encabeza el Seminario de Comunicación Política Maratón ComPol aportó además un dato revelador, sorprendente y también casi inédito en la historia política de nuestro país “en paralelo en nuestras investigaciones venimos preguntando si el peronismo sigue siendo la garantía de la gobernabilidad ante las crisis en Argentina y es la primera vez que el acuerdo con esa frase no supera el 30%, lo cual prácticamente coincide con el nivel de intención de voto que hoy tiene a nivel nacional”.

El apunte no es menor. Como se advirtió varias veces en los últimos meses, el sorpresivo resultado de las PASO desató un poderoso y complejo entramado de intereses económicos y políticos de dudosa factibilidad pero a la vez muy peligrosos para la inmensa mayoría de los argentinos. En las entrañas del poder, suenan alertas respecto a qué tanta gobernabilidad dispondrá el oficialismo nacional durante sus últimos dos años de mandato y, ante las enormes dudas que ello genera, se repite con insistencia que el ciclo del gobierno está agotado y se apuesta por una transición.

El “profe” De Angelis, en su habitual columna de fin de semana en Perfil también se refirió a lo que venimos advirtiendo “los problemas del lunes serán exactamente los mismos que los del domingo. Si se agravan o no, dependerá de la dirigencia política, económica y social. En estos sitios solo se observan déficits, en todos los despachos oficialistas u opositores y en los grupos de whatsapp se construyen muchos escenarios, unos más fantasiosos que otros”.

Tal informamos hace tiempo se pretende refundar “una Argentina donde queden marginados los 2 principales referentes que polarizan al electorado: Mauricio Macri y Cristina Kirchner y que partir allí, se establezcan nuevos liderazgos y consensos que guíen la agenda 2023/31 y sean respetados por el resto de la oferta políticamente moderada que dispute en el futuro la sucesión presidencial: el peronismo “responsable” (gobernadores/intendentes/CGT) y toda la oposición, con excepción de la izquierda.

En esa dimensión de análisis, Córdoba aporta dos verdades contundentes. La primera de ellas indica que “Hay una especie de rechazo al kirchnerismo cada vez más acentuado. Lo vimos en cada una de las encuestas que hacemos, siempre preguntamos cómo se siente la gente y el antikirchnerismo, es, seguido del antimacrismo, el sentimiento político más potente que hay hoy en el país.

El segundo aspecto está relacionado con el “diseño bicoalicional” que caracteriza desde hace tiempo a nuestra institucionalidad y que muchos analistas, entre ellos Gustavo Córdoba, explican como la respuesta política que se han dado tanto el peronismo como el antiperonismo, para poder acceder a las mayorías electorales imprescindibles para acceder al poder.

El consultor explicó en Vermú Político que “estos gobiernos de coalición son reflejo de la imposibilidad que tiene un solo espacio para ganar elecciones. No sé si la sociedad argentina está acostumbrada a esperar los tiempos que estas necesitan para ponerse de acuerdo” “De hecho – completó – esta coalición ha demostrado poca pericia a la hora de consensuar hacia dentro de sí”

Para nuestra sociedad, muy acostumbrada al presidencialismo y dispuesta a aceptar y demandar? estilos de conducción donde incluso muchas veces han prevalecido rasgos de carácter autoritario, la figura de Alberto Fernández ha sufrido un vertiginoso proceso de deterioro pocas veces visto en un primer mandatario argentino.

A ello se refirió Córdoba al señalar que “Creo que el punto de quiebre en la relación del presidente con la sociedad argentina, se produjo a partir del escándalo de la foto del cumpleaños en Olivos. Creo que ese fue el punto culminante en la relación, a partir de la cual. Muchos dijeron, bueno, hasta acá llegamos, te vote y se ha perdido mi confianza casi completamente y es una crisis que, a mi criterio, todavía no está clausurada porque faltan acciones de parte del Gobierno para poder cerrarla. Fue una crisis muy mal manejada”.

“Mostrar al presidente tomando nota en la calle con la gente común, ha sido un buen intento de algún publicista o consultor, pero creo que para recuperar la credibilidad perdida se debe trabajar en algo mucho más estructural, de fondo. Creo que sus socios de Gobierno deben empoderar de verdad al presidente. Me parece que esa es la idea que tiene  Alberto Fernández. Habrá que ver la primera reacción y los resultados de mañana, sobre todo”.

“El peronismo -diagnosticó Córdoba en la riquísima charla propuesta por Vermú Político- va a tener que trabajar mucho su identidad futura, porque indudablemente hoy no tiene ese perfil que tenía como garante de la gobernabilidad y además hay una divisoria de aguas muy profundas dentro del propio peronismo”.

“La derrota en las PASO-agregó- generó también una provincialización en muchos gobernadores cercanos al Gobierno Nacional. Hay un fenómeno en el peronismo de búsqueda ¿Qué rumbo va a tener? Pienso que hay en el peronismo actual un intento de La Cámpora de institucionalizarse en la conducción partidaria, pero no sé si eso no es al mismo tiempo, un techo electoral muy bajo para ese peronismo porque dejará liberados para una construcción por fuera, digamos, a esos peronistas no kirchneristas”.

Y sumó otra arista categórica que seguramente disgustará a la militancia del Frente de Todos pero que, a la vez expresa porque se evaporó gran parte de la esperanza que el espacio generó en 2019 “Hoy Axel Kicillof, Máximo Kirchner, Sergio Massa, Cristina Fernández, Alberto Fernández, Juan Manzur y Santiago Cafiero por ejemplo, tienen todos entre 60% y 70% de rechazo a nivel país, entonces atención porque en el peronismo algo puede pasar en el futuro”.

Respecto a la oposición Córdoba señaló que lo más eficaz que ha tenido Juntos por el Cambio para recomponerse después del desastre que fue el Gobierno de Macri resultó que su adversario se esté equivocando tanto. No hace falta que recordemos que perdió en las presidenciales por 17 puntos. No creo que el programa económico de Larreta sea tan diferente ni que sea aplicado por diferentes personas del que aplicó Macri y su equipo va a ir por el mismo lado. Tampoco hay que descartar que el Gobierno puede tener en 2022, un año económico más positivo”.

Surge entonces una pregunta vital: ¿Por qué ganó Juntos si su propuesta es la misma que fracasó rotundamente hace apenas 2 años? Córdoba ensayó una respuesta “la gente cuando usa el voto castigo no le importa a quién vota. El otro día leía un artículo muy interesante de un analista político del diario La capital de Rosario, que terminaba diciendo, más o menos esta idea, está claro que hubo voto castigo ahora, quién puede garantizar que un voto premio para alguien?”

“Por eso – completó- para que el gobierno nacional recupere apoyo ojalá no debe solamente recomponerse la economía, sino también las expectativas de la política. Aspiro como militante de la comunicación política a que este Gobierno le dé otra relevancia a generar los consensos tanto hacia adentro como hacia afuera, porque ese es el objetivo de la comunicación gubernamental”.

Gustavo Córdoba también analizó el llamado fenómeno Milei “La sorpresa -expresó- no sería que saque 20 puntos en esta elección sino que sobreviva muchos años al sistema político argentino. Hablo del mismo sistema político que en algún momento lo absorbió Aldo Rico por ejemplo y que pasó sin pena ni gloria más allá que fui intendente de San Miguel y obtuvo un par de buenos resultados electorales. Estamos viendo que se ha dado vuelta la taba y hoy tienen el poder las nuevas derechas, de hecho hay una internacional derechista”.

“Hoy con el tema de la intolerancia y las fake news, no hace falta que algo sea verdad. En todas las épocas hemos tenido mentiras e intentos de manipulación, pero nunca con tanta fuerza como ahora, si alguien dice una mentira alcanza porque todo el mundo la cree porque pasa muy cerca de lo que ellos creen. Entonces este modelo de democracia se ve amenazado y creo que dependerá mucho más de lo que hagan las fuerzas centrales, las que tengan más rodaje y trayectoria. Partidos como el radicalismo y el peronismo, por ejemplo, que tienen ahí un desafío histórico muy importante y no estas nuevas fuerzas que por ahí solo entran y salen del sistema” concluyó.

La economía post electoral

Por su parte Fabio Rodriguez se refirió a que podría suceder en el terreno cambiario en el corto y mediano plazo. “Lo que uno debería pensar para ordenar la situación es comenzar desde los fiscal primero, lo monetario después y terminar en lo cambiario. Cómo vamos a arreglar los desequilibrios que tenemos con los precios relativos: tarifas, salarios, precio de los alimentos y servicios y cómo arreglamos cuatro billones y medio de pesos de deuda cuasi fiscal, si no ponemos eso en un marco más robusto, bueno, obviamente será simplemente un manotazo para comprar tiempo”

El economista, Director de M&R Asociados graficó que “Creo que los mercados ya tienen medio descontado el resultado electoral. Ven clima de derrota en el oficialismo y de euforia en la oposición, pero necesitan saber ¿cómo sigue esta crisis política de liderazgo? ¿Quién organizará la economía de los próximos 2 años”.

“Lo que vemos hoy -ejemplificó Rodríguez- es una diferencia en los diagnósticos dentro de la propia coalición de gobierno, en la mirada sobre un mismo tema: el fondo sí o el fondo no, sobre el tipo de política fiscal, sobre si hay que tener más o menos déficit o emisión. Donde no tenés todos los grados de libertad para decidir es en el manejo cambiario, vamos a tener controles diría que por bastantes años más”.

Walter Darío Valdéz Lettieri

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