Un par de días atrás la noticia del allanamiento a Mauricio Macri, para solicitar los originales de las grabaciones de la cámara de seguridad ubicadas en la Quinta Los Abrojos, de la localidad de Los Polvorines, sorprendió a la prensa. La razón para este procedimiento: la denuncia por incumplimiento de la cuarentena obligatoria para aquellos que viajen al exterior. De acuerdo a las declaraciones del Intendente del Pinamar, Martín Yeza, él, Macri , Ezequiel Galli, Intendente de Olavarria (que salto a la fama por militar la anticuarentena y luego contagiarse de COVID-19) y Francisco Ratto, Intendente de San Antonio de Areco, se habrían reunido en la quinta (propiedad del ex presidente). Esta “juntada” conllevaba un problema: Macri no había cumplido con los 14 días de aislamiento, obligados por ley. La sorpresa partía porque a nadie, ni siquiera al “surfer” que viajó 400Km, se lo había procesado, citado y mucho menos allanado por esta causa. Durante los pasados días, la denuncia se atribuyó a intendentes peronistas del conurbano bonaerense, especialmente a Leonardo Nardini, Intendente de Malvinas Argentinas. Nardini, al igual que los otros intendentes negaron ser los denunciantes y publicaron, bajo el paraguas del PJ Provincial una solicitada en la que aclaran esto y dejan flotando la sospecha, de una conducta que se asemeja a las notas encontradas en el celular de Darío Nieto, secretario privado de Macri, en las que le sugería victimizarse y denunciar persecusiones en su contra. 

En la semana en la que Horacio Rodríguez Larreta decidió dejar el segundo plano para decidir ir por la presidencia en 2023, Mauricio Macri, aparece allanado por el juez Juan Manuel Cullotta, compañero de colegio en el Cardenal Newman y a quien el mismo Macri, intento colocar por la fuerza como Juez Electoral de la Provincia de Buenos Aires en 2017. 

La falta de claridad en la difusión del procedimiento, fue aprovechado por el PRO y por los medios hegemónicos para difundir la supuesta persecución a Macri, cuando el procedimiento se ciñó a recolectar las cintas de seguridad únicamente,

“El motivo procesal difundido en las redes sociales y en los medios afines al macrismo es falso. Los peronistas no andamos con gorra y uniforme soplándole a la Justicia infracciones o delitos de nuestros oponentes, a quienes les damos pelea en la discusión de ideas y en las urnas”, fue la tajante aseveración del comunicado del PJ bonaerense.

Pero este comunicado no tomó notoriedad hasta que Cristina Kirchner lo hizo viral en sus redes sociales. A partir de allí, todo tomó un matiz diferente y muchos medios no hegemónicos recordaron hechos pasados que también resultaron sospechosos en la vida de Macri. Basta recordar el espionaje a su hermana y el Pai Umbanda Nestor Leonardo, que terminaron pagando el Fino Palacios, el espía Ciro James (esposo de la socia de la mujer de Horacio Rodríguez Larreta en la publicación dedicada a novias) y el ex Ministro de Educación Porteño, Mariano Nardorowsky. También se recordó el “secuestro” que “padeció” Macri a manos de la “Banda de los Comisarios” que, luego, integrarían la columna vertebral cultural de la policía capitalina y el ascenso al firmamento del antes mencionado, Fino Palacios. 

La falsa noticia desapareció de golpe de las portadas de los diarios hegemónicos y pasó a ser otra de las operaciones, a las que el macrismo es adepto: Noticias que no son tales y que tienen una duración limitada al poner al descubierto, cuán cortas son las “patas de la mentira”, como indica el comunicado del PJ Provincial. Pero lo más asombroso es como, Clarín, da cuenta del hecho, ahora dando entidad a la posibilidad del “autoallanamiento”. Clarín ya jugó sus fichas en favor de Rodríguez Larreta y, solo, espera el momento de abandonar el blindaje al jefe de gobierno y empezar la campaña en su favor. 

Solo el tiempo dirá si esta fue otra de las “bochornosas” actitudes del ex presidente y su círculo íntimo para mantener un espacio de protagonismo dentro de la escena política. En lo judicial, se esperan las pericias sobre las cintas que confirmen la violación de la cuarentena, tal como indicó el Intendente Yeza. Lo que le valdría a Macri una multa por violar los protocolos de salud vigentes. Algo muy lejano a una persecución y mucho menos a ser víctima del Lawfare como intenta hacer creer a su electorado.

Editorial

Comentar con facebooks
Artículo anteriorAdiós a Francisco Madariaga, Nieto Restituido
Artículo siguienteA propósito del aniversario de la Revolución Fusiladora: Una historia (casi) desconocida sobre la primera batalla aeronaval de nuestra historia