El pequeño escenario montado de espaldas al frente del Palacio de Tribunales, en el barrio de San Nicolás, mostró ayer las imágenes de una familia, amigos, compañeros y vecinos destruidos por el dolor ante la muerte de Lucas González, el futbolista de inferiores de Barracas Central, fusilado por efectivos de civil de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, que dirige el conservador Horacio Rodríguez Larreta. El pequeño escenario no fue la clásica reunión donde, punitivistas, reclaman mano dura y pena de muerte, allí las expresiones de sincero dolor y recuerdo del adolescente, se mezclaban con el reclamo de Justicia. Una Justicia que se expresaba con el pedido de prisión perpetua para los policías que balearon a Lucas y sus compañeros del Club Barracas Central, cuando estos volvían del entrenamiento habitual.

Las pancartas recordaban el slogan que intenta desterrar el perfilamiento que realizan las fuerzas policiales, estigmatizando por razones socioeconómicas y relacionando pobreza con delincuencia “mi cara, mi ropa y mi barrio no son delito” y ese pedido fue repetido durante toda la tarde en el acto. Sin embargo, ese perfilamiento, se pudo observar durante la realización de la movilización, con la presencia de efectivos de civil, que también realizaron tareas de espionaje ilegal, registrando imágenes de los asistentes a la marcha. 

Por la noche, La hinchada de Barracas Central que había hecho acto de presencia en la marcha para homenajear al joven jugador, extendió una bandera a sus Jugadores al momento de la foto antes que se iniciara el partido por la final del ascenso a primera frente a Tigre, que pedía Justicia por Lucas, rápidamente un personaje ligado a los sectores policiales, retiró de las manos de uno de los jugadores una de las puntas de la bandera y tiró para arrancar de las manos del otro a la vez que le gritaba al jugador que no podía creer lo que estaba sucediendo. La foto se pudo registrar con la bandera y la camiseta que varios de ellos tenían puesta que contenían el pedido de justicia por el futbolista.

También fueron denunciados hostigamientos, persecuciones y amedrentamientos a jóvenes en la Villa 21, donde se encuentra uno de los predios de entrenamiento de Barracas Central. Un Ministro de Seguridad porteño que pareciera inexistente ante los reclamos de los vecinos que han sido víctimas habituales de los abusos policiales. Mientras tanto, Horacio Rodríguez Larreta no ha tomado ninguna medida para remover a los responsables de la Comisaría o de la Brigada más allá de los involucrados. Aún continúan en funciones las oficiales femeninas a las que pidieron ayuda los jóvenes cuando eran perseguidos a balazos, que esposaron a los chicos y no prestaron ayuda inmediata a Lucas, que estaba desangrándose en el asiento del auto.

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