El anuncio ofrecido por el dirigente conservador, Horacio Rodríguez Larreta, a los ciudadanos de CABA (como los que realizan los monarcas europeos sobre su propiedad), habla de la nueva capa de pintura que se trazará sobre la transitada calle: “Vamos a sumar 11 nuevos kilómetros a la ciclovía de Avenida del Libertador y se va a transformar en la primera calle compartida de la Ciudad de Buenos Aires con un corredor para ciclistas, peatones, pasajeros de transporte público y conductores”, arranca el mensaje distribuido por las redes sociales. La obra que promete ser un nuevo escándalo en materia de gastos, inutilidad y sobreprecios como fueron los carriles exclusivos para colectivos autodenominados “metrobuses”, suma rechazos desde todos los usuarios de automóviles. El anuncio del dirigente de derecha explica que la “obra pictórica” estará dividida en tres tramos: el primero desde la Avenida General Paz hasta Virrey del Pino (Viaducto Mitre) en Belgrano, la segunda desde el Viaducto hasta la Avenida Sarmiento en Palermo y la tercera desde ese punto hasta Retiro. Un imposible número de comprobar de “250 mil personas beneficiadas” impactará de lleno en una ciudad que lleva 14 años sin una sola obra de ampliación de las líneas de subterráneos. 

Las obras en subterráneos que se realizaron durante el macrismo son las obras planeadas durante la Jefatura de Gobierno de Fernando De La Rúa, implementadas por Aníbal Ibarra, durante su mandato y medio y luego continuadas por el gobierno nacional bajo la presidencia de Cristina Fernández y solo inauguradas (solo restaba la cuestión cosmética del final de obra) durante el macrismo. Por lo que la Ciudad que podía ser acusada de “idiota” por el mismísimo Mauricio Macri cuando prometió 11 kilómetros anuales de subtes y solo inauguró estaciones diseñadas por otros y lleva más de un lustro sin ninguna obra o corte de cinta alguno, volverá a violentar a los conductores porteños generando más caos vehicular.

Tras las acusaciones de quitar espacios verdes a los ciudadanos, Larreta intenta que todos lo vean como un “Intendente verde” por lo que anunció que estás obras de pintura sobre el suelo “Además, se sumarán 400 árboles y 5.250 m2 de espacio nuevo para peatones”, espacio que quitará a la avenida que conecta el centro porteño con el conurbano norte y noreste. Las declaraciones expresadas en las redes sociales llegaron a un nivel de hipocresía, que debió hacer temblar el teclado del “community manager” que tuvo que teclearlo: “Esta obra nos acerca a nuestro compromiso de llegar a los 300 kilómetros de bicisendas, hace a la Ciudad más verde y nos conecta mejor con la Provincia. Apostamos fuerte a la bicicleta porque es sinónimo de salud, cuidado del ambiente, agilidad y, sobre todo, un cambio cultural”. Una Ciudad que adolece de Salud Pública, carece de vacantes públicas para todos los niños en edad escolar, presenta los mayores niveles de violencia institucional del país por parte del personal policial y se vanagloria de promover ese concepto nazi, conocido como “gentrificación”, no puede hablar de “cambio cultural” para lo que es una mera importación una política de movilidad en sociedades europeas que poseen las necesidades básicas satisfechas a base de altísimos impuestos. Un cambio cultural es promover el transporte público a través de medios eficientes como los subterráneos que generan un impacto ecológico real y no con carrilles exclusivos para los mismos viejos colectivos motorizados con combustibles fósiles o pintando sendas para bicicletas en el piso que obligarán a un mayor gasto de nafta o gasoil por los embotellamientos actuales y futuros por una ciudad no planificada pese a que no aumenta su número de habitantes desde hace 30 años.

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