A pesar de los esfuerzos del Gobierno Nacional por combatir la inflación, la suba de precios en nuestro país se aceleró en Septiembre y se encuentra hoy prácticamente fuera de control. El 3,5% de aumento registrado en el mes pasado, implica un crecimiento de 37% en lo que va del año y una suba de 52,5% durante los últimos 12 meses.

La suba en la división Alimentos y bebidas no alcohólicas (2,9%) fue la de mayor incidencia en todas las regiones. El incremento se explicó fundamentalmente por el aumento en Frutas; Verduras, tubérculos y legumbres; Azúcar,dulces, chocolate, golosinas, etc.; Café, té, yerba y cacao; y Leche, productos lácteos y huevos.

La división de mayor incremento en el mes pasado fue Prendas de vestir y calzado (6,0%), seguida por Bebidas alcohólicas y tabaco (5,9%), donde incidió principalmente la suba de cigarrillos. Salud (4,3%), impulsada en gran medida por el alza de Gastos de prepagas, fue la tercera división de mayor ascenso del mes.

La categoría Estacionales (6,4%) fue la de mayor suba del mes, impulsada en parte por el alza mencionada en Prendas de vestir y calzado; Frutas; y Verduras, tubérculos y legumbres. El IPC Núcleo (3,3%) fue la segunda categoría de mayor incremento, mientras que la de Regulados registró un aumento de 3,0%, empujada por la suba de cigarrillos y de

Gastos de prepagas.

El Índice de Precios al Consumidor que mide Indec, registró su mayor incremento en el conurbano bonaerense, un dato que, indudablemente, sirve para interpretar el adverso resultado que obtuvo Frente de Todos en las PASO de Septiembre pasado. Asimismo, el dato no abona la posibilidad concreta de una recuperación electoral del oficialismo en Octubre próximo. La suma de anuncios realizados desde la derrota, de momento no son suficientes para morigerar el impacto de la suba de precios en el bolsillo de la mayor parte de la base electoral del peronismo.

A pesar que muchos analista y economistas, incluso integrantes o adherentes al FdT intentan negarlo o relativizarlo, con salarios y tarifas a la baja, peso devaluando por debajo de la inflación, alta pobreza, indigencia y desempleo y emisión de pesos estrictamente vinculada al pago de deuda en moneda local emitida por la Adm. Nacional, es el carácter monopólico/oligopólico de muchas ramas industriales de nuestro país, y no la puja distributiva, el motor más poderoso a la hora de impulsar la suba de precios de la economía.

Paralelamente, conocido es que la mayoría de los grandes empresarios que operan en nuestro país, tienen reconocidas simpatías políticas por la oposición al gobierno, lo cual genera dudas respecto a la posibilidad de que, esta inflación casi fuera de control, no obedezca a un intento del poder real, por sembrar mayor incertidumbre económica a fin de debilitar políticamente al gobierno nacional.

En esa dimensión, es atinado especular con una presión del poder real, tendiente a que el gobierno promueva una furibunda devaluación del peso a fin de bajar los niveles de brecha entre el valor dólar oficial y los alternativos y de ese modo, volcar algunos pocos dólares de los que tienen en cartera para invertir “barato” y casi sin riesgos. En esa dirección deben también interpretarse algunos eufemismos a los que suelen apelar el coro de economistas “hegemónicos” quienes deslizan que la inflación, obedece a un presunto necesario reacomodamiento de los márgenes de ganancias empresarias, derivada de un aparente atraso provocado por la pandemia.

Quizá el mayor error del Gobierno Nacional haya sido su “extrema quietud y parsimonia” en especial durante todo en 2020. Teniendo en cuenta que, a inicios de la pandemia, el presidente gozó de elevadísimos niveles de aprobación prácticamente inéditos en la historia política argentina, haberse dormido en tales laureles creyendo, en una actitud por demás amateur, que el por entonces agazapado establishment, permanecería así eternamente, resultó a las claras contraproducente toda vez que dilapidó su “luna de miel” y período de mayor poder, en el cual pudo haber sentado bases más sólidas para un cambio drástico en las reglas de juego heredadas del macrismo.

Lo cierto, pues en definitiva la única verdad es la realidad, es que el gobierno nacional parece no encontrar la forma de controlar el desmadre y su derrota en las PASO lo lastima aún más, pues se lo presume débil y con escasa capacidad de reacción. Solo cabe esperar, por el bien de las grandes mayorías nacionales, que el intento de congelamiento de precios propuesto por el Secretario de Comercio Interior Roberto Feletti, no naufrague en el mar de la voracidad empresaria y permita, al menos transitoriamente, evitar que la paz social que afortunadamente aún se aprecia en nuestro país, no eclosione, pues de hacerlo, se abre un panorama mucho más incierto aún, cuyas consecuencias económicas, políticas y especialmente sociales, resultan hoy por hoy, inimaginables.

Redacción

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