De todas las falacias que inventó la oligarquía y sus satélites sobre Perón, la más trillada es su vinculación con el fascismo. Una absoluta falsedad. En Italia Perón integró unidades militares alpinas, formó parte del batallón “Ducca degli Abruzzi” donde se entrenó para realizar actividades militares en zonas de montaña con gran dificultad de acceso. Se convirtió en un experto esquiador. Hay que aclarar que todos los oficiales y suboficiales alpinos no fueron fascistas. Ninguno de ellos apoyó a Mussolini y no se unieron a los nazis cuando invadieron el norte de Italia. La misión de Perón fue estrictamente militar. Se destacó y fue reconocido por sus superiores como un gran oficial alpino.

En Roma se instaló a fines de mayo de 1940, donde se desempeñó como adjunto 

del agregado militar, el coronel Virginio Zucal. Allí hizo amistad con Luigi Incisa di Camerana, con los oficiales Santovito, Zoppi y Mancini, con el capellán Gnocci y con Monseñor Schuster (Arzobispo de Milán), quien durante la Segunda Guerra Mundial se convirtió en un reconocido protector de los perseguidos por el nazismo. En conclusión, todos los amigos italianos de Perón, fueron antifascistas y opositores a Mussolini.

Se refuerza la nula vinculación entre Perón y Mussolini con las cartas que Juan Domingo envió desde Italia a su cuñada, María Tizón, en donde dijo: “Reconozco que me deslumbré con la personalidad de Mussolini, pero tengo la serena tranquilidad de espíritu para sostener que nunca me enamoré de él”. El que sí admiraba a Mussolini, era Winston Churchill.

La oligarquía inventó que Perón se encontró con Mussolini, otra falacia: jamás lo conoció. Perón, en aquella época, era el adjunto del agregado militar. Alguien cree que Mussolini podría recibir a un simple agregado militar? El sentido común derrumba -por sí mismo- la mentira.

El peronismo nada tuvo que ver con el fascismo, esto se reafirma en su origen y su doctrina: la base del peronismo es la clase obrera y no las élites como en el caso del fascismo italiano, el franquismo y el nazismo. El peronismo es una ideología nacional multicultural que no distingue razas, muy por el contrario, las integra nacionalmente. 

El peronismo no es supremacista, ni expansionista como el fascismo, muy por el contrario, creé en la unidad y solidaridad entre los pueblos, para evitar la injerencia del imperialismo.

Como bien dijo Raanan Rein: “La imagen fascista de Perón tiene sus raíces en el desafío 

argentino a la hegemonía norteamericana en el continente y en el mantenimiento de la neutralidad, aún después de la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial”.

Por su parte, Alain Rouquié, dijo: “Perón cambió la cultura política de un país que era liberal”. Fue ese país liberal oligarca, que condenó a Perón -quien desde muy pibe fue un ser eminentemente sensible y abocado a la inclusión de los/as excluidos/as. Rouquié agrega: “El peronismo es un régimen procedente de elecciones honestas, sin fraude, que desde el Poder Ejecutivo controla al conjunto de las instituciones políticas. Otros han definido este tipo de sistema como populismo, como autocracia competitiva o autoritarismo electoral, entre otros términos, que descarto”.

El imperialismo (y sus mulos locales) lo vincularon con el fascismo por la 

postura que Perón adoptó después de Yalta. De ella nació la “Tercera Posición”, que fue una brillante alternativa al imperialismo norteamericano y sovietico. Es más que evidente que Perón nunca fue fascista, no adhirió, ni adoptó ninguna de sus “inmundas” doctrinas.

Pablo Targhetta

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