En en base a datos de la consultora que dirige Orlando Ferreres, el último informe de coyuntura elaborado por el Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala postula que “la actividad económica alcanzó los niveles prepandemia, pero habrá que seguir de cerca lo que sucede en los últimos meses del año, para ver si -efectivamente- vemos un crecimiento genuino o si la actividad se mantiene en estos niveles”.

Según el trabajo, el Indicador Mensual de la Inversión (IMI) que elabora el Instituto registró durante similar período, un crecimiento de 18,6% anual, situándose en el nivel de marzo de 2021 y finales de 2018. “En términos desestacionalizados, presentó un fuerte incremento de 4,6% mensual, después de dos meses de caída. Si bien la inversión continúa estancada en los niveles de comienzos de 2021, en los últimos meses parece haber presentado un punto de giro. El tercer trimestre del año cerró con un incremento anual de 22,4% siendo el cuarto trimestre consecutivo de suba”.

Inversión. Fuente Instituto de Trabajo y Economía. Fundación Germán Abdala.

El análisis también confirma, en base a datos de la consultora Nielsen, que el consumo se recuperó en septiembre, mes donde las cantidades vendidas cerraron con alza del 8,5%, en términos anuales. “De acuerdo con Scentia – explica – las cadenas de supermercados tuvieron una variación positiva de 5,7%, mientras que los autoservicios de barrio cayeron -0,9%. Los mayoristas presentaron también un incremento positivo de 3,6%, algo que no se observaba desde abril de 2020. Esto se debe a una recuperación en el stock de capital de trabajo por parte de los kioscos y polirubros”.

“En el plano fiscal –detalla el Instituto- ya en el informe del mes pasado advertimos que los números de septiembre iban a ser determinantes para evaluar la posibilidad de alcanzar el déficit primario de -4% del PIB, ya que esa proyección exigía una aceleración del gasto público, dada la clara subejecución de los primeros ocho meses del año (especialmente en la inversión pública)”.

“Sin embargo –continúa analizando- el cierre fiscal de septiembre, lejos de un abrupto cambio de tendencia, estuvo más cerca de la dinámica observada desde comienzos del año. Así, estimamos que el déficit primario para este año podría alcanzar alrededor de un -3% del PIB, lejos de la estimación oficial de -4% del PIB.

“Al partir de una estimación para 2021 más razonable, que contempla de todos modos una aceleración en el último trimestre, e incluso suponiendo las dinámicas de variación nominal del presupuesto para 2022, llegamos a un déficit primario para el año que viene que resulta significativamente menor al propuesto por el gobierno. Estas proyecciones implican que en 2021 y 2022 el gasto primario se contraería en términos reales un 2% en cada ejercicio, luego del incremento del 15% en 2020” enumera el estudio de la Fundación Germán Abdala.

Metas Fiscales 2022. Instituto de Trabajo y Economía. Fundación Germán Abdala.
Fundación Germán Abdala

Finalmente el trabajo evalúa el impacto del proyecto de ley presentado por el gobierno, que se propone transformar los planes sociales en trabajo formal de calidad, mediante la reducción de las contribuciones patronales para las MiPyMEs que contraten a beneficiarios y beneficiarias de dichos programas (e incrementen su nómina laboral).

En medio de las discusiones sobre “la conversión de planes en trabajo” se firmó un decreto de características similares al proyecto de ley: el beneficio/incentivo para los empleadores es que la prestación se considerará parte integrante del salario, además de que se beneficiarán de una reducción de las contribuciones patronales del 90% al 95% según el género de la persona contratada. Las prestaciones de asistencia que forman parte del decreto son el “Potenciar Trabajo”, bajo la órbita del Ministerio de Desarrollo Social, y el “Programa de Inserción Laboral”, del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social.

“Por lo tanto, con una alta participación de jóvenes y mujeres, el Potenciar Trabajo alcanza en mayor medida a personas con dificultades o limitaciones de tipo estructural para su inserción en el mercado de trabajo, antes que a grupos con problemas coyunturales para conseguir empleo” continúa.

Para cerrar alertando sobre los eventuales límites que esta política laboral, puede encontrar al toparse con la realidad “La política oficial se orienta hacia la promoción del empleo formal mediante la reducción del costo salarial que enfrentan los empleadores. El diagnóstico subyacente pareciera ser que no se crean suficientes puestos de trabajo asalariados registrados privados porque el costo de generarlos es muy elevado. Por lo tanto, habría que reducirlo y eso llevaría a que las empresas contraten más personas. Este diagnóstico adolece de un problema: en un contexto de su insuficiencia de demanda (y con muchas restricciones para dinamizarla), este tipo de iniciativas tiene escasa efectividad e incluso, de resultar efectivas, podrían derivar en algunos efectos perjudiciales sobre el mercado laboral”.

“En este contexto -concluye el informe – una política de estas características, si no se calibra adecuadamente, puede incluso generar un efecto reemplazo de un grupo de ocupados por otro. Esto es así porque las políticas que intervienen sobre la oferta laboral rara vez inciden sobre la decisión de la creación de nuevos puestos de trabajo, sino que buscan afectar la decisión respecto a quién ocupa dicho puesto. Dicho de otra manera, la creación de puestos de trabajo es, en términos generales, independiente de las políticas de oferta; en cambio, estas actúan para que determinado colectivo se vea privilegiado en el acceso. No generan empleo en sí mismo, sino que “ordenan la fila” de las personas candidatas a ocupar un puesto, buscando situar primeros a determinados grupos (en este caso los beneficiarios de planes sociales)”

Walter Darío Valdéz Lettieri

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