Tras 16 años en el poder la coalición que dirigía Angela Merkel deberá abandonar el poder. Los dos años de pandemia tuvieron un costo político enorme en la coalición de derecha del país más poderoso de Europa. Uno de los marcadores más interesantes del cambio de época en el país teutón fue el resultado de la consulta popular que buscó, con éxito, lograr la expropiación de viviendas especulativas, para devolverlas al mercado por parte del Estado Alemán como locador y cobrar una renta mensual. 

La medida aprobada se convertirá en el metro patrón para regular un mercado que no escapa a las generales del mundo: la gentrificación. Los movimientos especulativos han generado una ciudad para super ricos y los alquileres en Berlín han aumentado considerablemente en la pasada década y esto ha generado una expulsión hacia las barriadas periféricas e incluso hacia pueblos cercanos al no poder pagar los elevados costos que los inversores determinan como renta mensual.

Manhattan, Brooklyn e incluso nuestra Buenos Aires no escapa al fenómeno de la expulsión de las megalópolis por razones económicas. Mientras que en Estados Unidos existe la renta controlada como medida para evitar los abusos por parte de los locadores y ahora en Berlín el mismo Estado jugará como regulador, Buenos Aires sigue quedando a la merced de las actitudes especulativas de quienes son los principales aportantes de la campaña de Horacio Rodríguez Larreta y la alianza conservadora Juntos por el Cambio. Pese a los intentos realizados por activistas ambientales, vecinos preocupados y políticos de partidos opositores, la mayoría calificada que presenta el PRO y sus aliados, impide cualquier freno a la voracidad pavimentadora y constructora de Larreta, en una ciudad que cada día es más hostil para con sus habitantes y visitantes. Queda la esperanza que con 16 años cayó el gobierno de Merkel, al PRO le quedan contados los días para 2023.

Redacción

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