Existen personas que se denominan “Hombres del Renacimiento”, esas personas (no importa el género) son aquellas que pueden desempeñar varias tareas y descollar en todos los ámbitos que se lo proponen. Juan Forn fue un Hombre del Renacimiento: sus trabajos como escritor con obras como “Nadar de Noche”, “Frivolidad”, “Corazones cautivos más arriba” o “María Domeq” lo colocaron como una de las mejores plumas del país. Tradujo a Hunter S. Thompson al español. Como editor se le puede adjudicar haber publicado a Rodrigo Fresán y a Mariana Enriquez, la genial colección del sello Tusquets, “Rara Avis”, o en Planeta “Espejo de la Argentina” pero, su gran hito como editor, fue haber creado, en 1996, el Suplemento Radar: la separata (que fue mucho más que un suplemento) de cultura del diario Página12. Un cambio de vida lo encontró transformado en columnista: sus contratapas en Página 12, eran esperadas miles que disfrutaban con la belleza de su observación de la realidad, sin caer en el relato coyuntural. Un verdadero renacentista. Atemporal.

Recibió premios y honores, pero nada de la pompa lo movilizaba. Siempre buscaba algo más.

La muerte lo encontró a los sesenta y un años y, tal vez hoy, esté “craneando”, en tertulias en ese lugar dónde van los grandes, con Soriano y Pasquini Durán, eso nuevo que lo siente nuevamente a escribir, con esa belleza que nos mal acostumbró.  

Redacción

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