Con un tono de fastidio pero sin perder los modales, Alberto Fernánadez relató los pormenores de la reunión mantenida. Ante el reclamo de Larreta, Fernández insistió en mantener la postura sustentada en datos duros «Hemos superado en la Ciudad, largamente, el pico más alto que reconocimos en la primera ola» y “la saturación de camas en la ciudad de Buenos Aires es realmente preocupante», por lo que ratificó la vigencia del decreto de necesidad y urgencia en el marco de la Pandemia Mundial de Coronavirus, que limita la circulación de personas y la presencialidad en el ámbito educativo en lo que se denomina Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) por término de dos semanas. “hay que ser inflexibles» y añadió “con el virus no se negocia”.

Para explicar las razones de la suspensión momentánea de la presencialidad, El Presidente explicó «El problema no ocurre -efectivamente- en los colegios» y continuó relatando que se presenta «un movimiento social que incrementa mucho la circulación ciudadana» mayor al 25% y que llega hasta el cuarenta en el horario de salida y entrada de clases. “Desde que volvieron las clases, fue exponencial aumento de casos de 9 a 18 años” remató el Presidente.

Pese a la cordialidad del encuentro, el Gobierno de la Ciudad judicializó el decreto presidencial este viernes, minutos antes de que el dirigente conservador llegara a Olivos. El pedido de inconstitucionalidad ataca el artículo 2 del Decreto 241/2021 ya que consideran que se ve vulnerada «la autonomía de la Ciudad e implica una virtual intervención federal porque se arroga potestades sobre competencias eminentemente locales, en salud y educación». Lo que el equipo legal de Larreta parece desconocer o se preocupa en ocultar es que La Corte no tiene competencia natural en estos casos, porque la Ciudad Autónoma no tiene status de Provincia.

En la rueda de preguntas posteriores a la declaración presidencial, Fernández expresó el desagrado a las actitudes montadas por la Presidenta del PRO a quien caracterizó en “un ocaso”. También tuvo oportunidad de expresar su voluntad de encontrar espacios para trabajar y atacó a aquellos que intentan por medio de la violencia imponer sus posturas “a mi la rebelión, no”. 

Redacción

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