Esta madrugada falleció el dos veces presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, a la edad de 80 años. Desde 2019 batallaba contra un cáncer de pulmón.

De profesión Oncólogo, Vazquez llega a la política como dirigente del club Progreso, de allí salta a la intendencia en la que muestra su capacidad de administrar la ciudad más importante del vecino país y tras dos intentos siendo el candidato más votado (en Uruguay hubo colegio electoral, hoy reemplazado por una segunda vuelta), llega a la Presidencia.

Vázquez, un moderado de centro izquierda, capitalizó la lucha de décadas de Líber Seregni y José “Pepe” Mujica y la izquierda, al convertirse en el primer Presidente surgido de una alianza progresista (Frente Amplio) en el Uruguay.

Los homenajes en el país y desde el exterior, recordaron la figura del ex mandatario, mientras que en su país se decretaron tres días de duelo nacional. Su hijo expreso «En nombre de la familia, queremos agradecer a todos los uruguayos el cariño recibido por él a lo largo de tantos años».

Miembro del Opus Dei, Vázquez, vetó la ley de aborto seguro y gratuito, que el Congreso Uruguayo había sancionado con amplia mayoría y pese a que Uruguay, como país, no sostiene ningún culto religioso.

La relación con la Argentina, durante sus presidencias, fueron conflictivas: La intención de violar el tratado del Río Uruguay por parte del gobierno colorado en 2002, para instalar dos plantas de celulosa (por valor de 1100 millones dólares, idéntica suma a la quita de deuda que recibiera el vecino país), llevó a un conflicto entre las naciones en 2005 cuando, los ciudadanos de Gualeguaychú, cortaron el puente que une esa ciudad con Fray Bentos para reclamar que se frenaran las obras que estaban contaminando el Río. Pese a la intención del gobierno de Néstor Kirchner, de acercar posiciones y resolver el tema en forma amigable y ecológica, Uruguay decidió el camino que llevó a la judicialización del conflicto y el distanciamiento entre las dos naciones hermanas. Años después y cerca de la campaña electoral que lo llevaría por segunda vez a la presidencia contó que, por esos años del conflicto, llamó al -entonces- presidente Bush, para solicitarle apoyo en una “eventual guerra contra Argentina”.

El legado de Vázquez para su pueblo fue equilibrar las terribles desigualdades que asolaron al vecino país en 200 años de historia y, en un dirigente moderado, no es poco mérito.

Redacción

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