El Ministro de Salud Pública de la Ciudad de Buenos Aires, Fernán Quiroz, incurrió en la misma analogía que el Fiscal Fernando Rivarola (para referirse a la violación de una niña de 16 años) al tratar de justificar la masiva salida nocturna de los porteños con la excusa de practicar “running”: “Fue un día de mucho desahogo.”.

“Running”, como lo definió el jefe de Gobierno Rodríguez Larreta o carrera continua como lo definen varios diccionarios al término anglo fue la nueva actividad permitida a partir de la noche del lunes. La “estampida” que se pudo vislumbrar, en los videos que se hicieron virales en los portales de internet y en televisión, mostró a los “deportistas” no seguir ninguna de las reglas impuestas por el gobierno porteño. También se vieron aglomeraciones que hacen olvidar, fácilmente, el día que se habilitaron los bancos tras la primera fase del aislamiento social preventivo y obligatorio (ASPO). En las imágenes y videos, se pudieron estimar más de 7500 “entusiastas del deporte” saturar las veredas de Parque Centenario y otras decenas de miles, abarrotar las veredas del Rosedal de Palermo (los dos “pulmones verdes” de la Ciudad de Buenos Aires).

“Es razonable entender que el primer día, después de 80 encerrados, toda la gente quiso salir”, fue una de las tantas insuficientes morigeraciones que intentó el ministro para la conducta de los porteños.

Queda la promesa que realizara el responsable de la salud de la Ciudad: “Vamos a intensificar el control hoy para que se cumpla la normativa” pero, también, apeló a una responsabilidad individual que, en la práctica, no le viene dando resultados (Basta ver las imágenes de los dos pasados fines de semana con las marchas anti cuarentena) “Necesitamos una sociedad en la que cada uno cumpla. (…) No es necesario conglomerarse en el lugar donde siempre corrían”. El “poco feliz” comentario llegaría segundos después: “Vamos a evaluar día a día la evolución de esta medida. Apelamos al comportamiento colectivo. Que si van caminando usen el tapabocas. Y esperar un poquito, fue un día de mucho desahogo. Veremos día a día. Tenemos confianza en que eso se pueda organizar y ordenar”. 

El ministro Quiroz insiste en forzar las estadísticas, que lo contradicen día a día: su afirmación “desde el 30 de mayo llevamos cierta estabilización de los casos, en los últimos 7/8 días” pero los 5335 casos en villas y 51 muertos, no hablan de ninguna estabilización. Tampoco los 77 geriátricos que han presentado casos de COVID-19, que dieron un total de 451 infectados y un saldo de 60 fallecidos. Tampoco el dato que la Ciudad de Buenos Aires supera cómodamente el 51% de los nuevos casos y de los fallecidos desde el inicio de la Pandemia.

Para poder analizar si, la “estampida de deportistas”, traerá mayores consecuencias, habrá que esperar los números de contagios de las próximas dos semanas. También la presencia de menores en las calles en situación de paseo y compras con sus padres, se pudo observar durante este lunes y martes. Lo mismo para la gran presencia de adultos mayores en las calles. Los controles en CABA han pasado de laxos a inexistentes. Lo que explica el mayor crecimiento de infectados en todos los barrios de la ciudad capital, superando -en número de casos positivos- a los barrios carecientes. Mientras el número de muertos asciende en la Ciudad de Buenos Aires, las autoridades porteñas piensan que, un “deshago”, es lo mejor que le pueden brindar a sus votantes. Y, lamentablemente, no se está hablando de respiradores, sino de esa manía de llamar “deshago”, a todo lo que está mal en esta sociedad.    

Rodrigo Mas

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