La Corte Suprema confirmó esta semana la condena a Milagro Sala en lo que se conoce como “La causa de las bombachas”, una causa dónde Milagro pidió por la libertad de unas compañeras acusadas injustamente y fue acusada de amenazas a policías. Sí, la condena que ratificó la corte es por dichos de terceros, por decirles “maricones” a los policías. Todos estamos de acuerdo con que usa el término como despectivo está mal, pero nadie va preso por eso. Sin ir más lejos, Mauricio Macri, lo ha usado en infinidad de oportunidades y no hemos visto a Rosenkrantz rasgarse las vestiduras por poner tras las rejas al ex presidente. Esto es parte de un Poder Judicial que se disfraza de justicia para perseguir una agenda política. Con estas actitudes, sentimos que se están burlando de todos.

Cuando escuchamos al Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, decir que la justicia tiene que “autodepurarse”, no podemos menos que esperar lo que sucedió: la Cámara le quite al Juzgado de Lomas de Zamora, la causa de espionaje macrista (en la que el fiscal Carlos Stornelli está investigado por extorsión como parte de un grupo para estatal compuesto por el operador Clarinista, Daniel Santoro y el ex espía Marcelo D´Alesio) para dársela a Comodoro Py, en la Sala de la doctora Capuchetti (nombrada por el Macrismo) y en la que fue seleccionado el fiscal Carlos Stornelli para investigar la causa. Ese “meme” de dos hombres araña, apuntándose mutuamente con el dedo índice, es la imagen más clara de esta farsa. Básicamente, nos están mojando la oreja.  

Cuando vemos que los femicidios perpetrados por integrantes de las fuerzas de seguridad, no concluyen en la detención inmediata del sospechoso y se da a conocer 18 denuncias previas de la víctima y, por otro lado, una denuncia por abuso sexual de una menor discapacitada hacia el mismo sospechoso. Cuando se conoce la última denuncia de la víctima advirtiendo el inminente desenlace bajo la advertencia de “mi familia anda en la pesada” y ni la comisaría ni la justicia no accionó, nada está bien. Parece una burla.

Alberto Fernández anunció en campaña y reiteró (al momento de dar cuenta del Estado de la Nación) el pasado 1 de marzo de 2020, la reforma judicial. La pandemia hizo que muchos de las prioridades pasaran segundo plano, pero no impidió que hoy podamos contar con derechos a una maternidad deseada y la interrupción de un embarazo no deseado. Hoy, con el plan de vacunación encaminado, la reforma judicial, se hace urgente y un imperativo moral. 

El Procurador nombrado en comisión debe ser cesado en funciones y, si Rafecas no obtiene la aprobación por la mayoría especial, debe quedar en comisión, pero Casal no puede seguir ocupando un cargo en el que pone en riesgo la democracia argentina. Su continuidad como jefe de los Fiscales de la Nación, es una afrenta al Estado de Derecho, al mantener a Carlos Stornelli en el cargo, cuando sobran las pruebas para suspenderlo en sus funciones. 

Es por eso que llegó la hora de recordarle al Poder Judicial que en la Argentina muchas cosas han cambiado, pero ellos no. Ellos son los que tienen que cambiar. Han tenido la oportunidad de hacerlo y no la han aprovechado. Es por eso que hay que pedirles que si no van a cambiar, que den un paso al costado. Ese cambio comienza por Casal y sigue por una Corte Suprema de Justicia que no soporta ningún control constitucional: dos Jueces entrados por la ventana de un decreto (con un Senado que salvó el papelón, aceptando esas designaciones en aras de la institucionalidad). Una Jueza que debe irse a su casa a disfrutar de un retiro, tras una vida en la Justicia. Porque así lo marca la ley no por una extensión dictaminada entre pares. 

No son una monarquía. No están allí por derecho divino. Es hora que los jueces y fiscales tengan caducidad en los cargos. No se puede ser toda una vida juez o fiscal. Los cargos no pueden exceder diez presidencias, porque terminan siendo una monarquía. El Caso de Carlos Fayt, muestra esta barbaridad: 13 presidencias superó el ex Juez. Nominado por Alfonsín se retiró con Macri. Maqueda lleva 6 presidencias en la Corte. Highton y Lorenzetti 5. Si un presidente no puede tener más de dos períodos presidenciales, es hora que limitemos la cantidad de tiempo de los jueces en el Poder Judicial. No son una casta privilegiada. Nunca lo fueron. No pueden arrogarse estar por encima de del resto de los argentinos. Si tu jubilación llega a los 65 años, la de los jueces también debe llegar en el mismo momento. Si la declaración de impuestos a las ganancias hay que pagarla en tiempo y forma, los jueces también tienen que hacerlo. 

El Primero de Marzo durante la apertura de las sesiones ordinarias, es una buena oportunidad para expresarle al Poder Judicial, que la Asamblea del Año XIII determinó que no hay títulos nobiliarios en la Argentina. Y que los funcionarios que allí se desempeñan, son exactamente iguales a los que transitan por las calles de Talcahuano 550. Y que la Reforma Judicial, tiene que ser profunda y tiene que ser ya. 

Editorial

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