Las heridas de la Convención de Gualeguaychú de 2015 volvieron a estar presentes en la disputa del centenario partido que se debate entre volver a entregarle el Partido al PRO, como lo hicieron facilitándole a Macri la posibilidad de llegar a presidencia, o presentar un candidato competitivo para las PASO de la Alianza conservadora en 2023. El radicalismo tradicional encarnado en Gerardo Morales tiene el “pálpito” que pueden vencer al PRO en las primarias, por el radicalismo larretista, Martín Losteau, está sopesando la posibilidad de ser, él, Jefe de Gobierno de CABA con un Rodríguez Larreta como candidato presidencial. El Comité Nacional debe decidir las alianzas electorales.

La elección de las nuevas autoridades partidarias deberá ser anunciadas al final del mes entrante o principios de mayo. Desde el año pasado Morales ejerce la real conducción partidaria pero la estructura mediática y monetaria que Rodríguez Larreta facilitó a Losteau y a Rodrigo de Loredo, vuelve a tensar ese delgado hilo de la unidad partidaria que, en la Cámara de Diputados, los muestra divididos desde diciembre pasado. 

El larretismo radical o como su nombre de fantasía lo presentan -Evolución-, es la cara PRO dentro del centenario partido que acogió al ex Ministro de Economía de Cristina Fernández, Martín Losteau, que con su marcada incapacidad colocó al país en una espiral inflacionaria y de conflictos que dura desde 2008, ha ocupado cargos desde que aceptó el “sospechoso” resultado del Ballotage porteño en 2015. Por el otro rincón, el carcelero de Milagro Sala y despótico gobernante jujeño, Gerardo Morales, representa al conservadurismo clásico de un partido que siempre se destacó por oponerse a todos los avances de derechos y causas populares desde 1945.  

Jorge Sappia, quien es el Presidente de la Comité Nacional, deberá ser el encargado de convocar a los 300 representantes del centenario espacio conservador que son elegidos de acuerdo a la proporcionalidad de representación legislativa en ambas cámaras.

En una muestra de la preocupación del radicalismo PRO es la aparición del famoso “Monje Negro” Enrique “Coti” Nosiglia, en declaraciones a la prensa, buscó que Mauricio Macri no complique su apuesta a Rodríguez Larreta con una candidatura dentro del espacio ultraconservador. Con “huevos” en ambas canastas Nosiglia busca llegar a las PASO 2023 proponiendo a Losteau como Jefe de Gobierno (una forma de que la UCR retorne a la Jefatura de Gobierno de CABA después de la Salida de Enrique Olivera en el año 2000) y a Rodríguez Larreta en el sillón de Rivadavia con sus hilos manejando todo por detrás. Con un frente abierto en ambos partidos, ahsta ahora las cartas no muestran que, Nosiglia, pueda lograr revertir la enorme diferencia que tiene Morales en términos de representación partidaria, pero “tratándose del “Coti” todo es esperable”, confió un añejo dirigente radical de la provincia de Buenos Aires. 

Morales confía en que colocarse nuevamente como principal referente del espacio, allanará su camino a la nominación presidencial y que, con un PRO en conflicto “sucesorio” en el que Macri se niega a ser “jubilado” y Larreta no tiene otra representación que la que brindan los medios de comunicación a los que tiene generosamente “pautados”, sus posibilidades de quedar como el candidato de la Alianza conservadora se acrecientan con el paso de los días. Sin embargo el “Visir de la Puna” como se lo denomina burlonamente, no cuenta aun con una proyección nacional más allá de las noticias que lo ligan al injusto encarcelamiento de Milagro Sala o con funcionarios de su gobierno, implicados en el aprovisionamiento de armamento a los golpistas bolivianos tras haber derrocado al presidente Evo Morales. 

La convención radical dará mucho para analizar, sobre todo si, el longevo espacio, recupera las banderas de encabezar una coalición variopinta o se volverá a conformar con las sobras que le tire el PRO como sucedió en 2015.

Redacción

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