El 24 de marzo el jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires sorprendió con un hilo de Tweet en que relata que su padre fue secuestrado por la dictadura.

Esto decía:

Parece conmovedor. Indicaría que Larreta repudia el genocidio de la dictadura. ¿Será verdad que Larreta repudia la dictadura? Veamos.

Cristina se expresó en el sentido de creer sincero el mensaje del porteño:

Lamentablemente, tenemos que decir que el macrismo sigue invicto, nunca dijo una verdad. En realidad su relación con la verdad es más compleja, nunca dijo algo que no fuera un engaño. Aun diciendo algo que parece verdadero está puesto al servicio del engaño.

La corroboración inmediata de que lo de Larreta es un artilugio la da al día siguiente Mauricio Macri. En entrevista con Lanata afirma:

“Me da mucha pena lo que esa mujer vivió (por Estela de Carlotto). Pero más me compadece que ella no haya podido salir del rencor, del resentimiento, del odio. Yo sé lo que vivió, porque yo tuve la suerte que esa misma gente me secuestró. Pasé los peores 14 días de mi vida y pasó también mi familia, especialmente mi padre. Que más allá de la relación siempre controvertida que he tenido con él, tenía un profundo amor por mí, a su manera. Y yo supe perdonar. Yo supe decir mi vida no va a estar marcada por el resentimiento y el odio a eso que me pasó. Yo voy a transformar esto que me pasó y ahí es que se produce mi quiebre mental. En ese momento, lamentablemente, como dice mi abuela, siempre decía, ‘no hay mal que por bien no venga’. Ese episodio que me llevó a ver la muerte tan cerca, me llevó a decir ‘yo tengo que hacer algo distinto en mi vida a partir de ahora’. Queda claro que ella no ha podido”.

Que Macri diga esto al día siguiente del tuit de Larreta confirma que es un guion de construcción de imagen, probablemente supervisado por Durán Barba.

Jamás debe subestimarse el profesionalismo de la mafia macrista. Que no se les pueda creer una sola palabra no quita el profundo interés de sus enunciados para determinar los nuevos fraudes.

¿Qué nos dicen Macri y Larreta con esto?

Nos dicen que no van a discutir la dictadura. La corren de eje. Es tan carente de cualquier rigor de validación que ellos, que son la dictadura, nos aconsejan que “nunca más” tengamos dictadura. Macri llega a “compadecer” a Estela de Carlotto.

Por otro lado basta escucharlos hablar y antes de llegar a la tercera frase ya empiezan a reivindicar a Videla.

Pero, veamos nuevamente.

Los testimonios relativos al período de la dictadura son relevantes en tanto arrojan luz en los proceso de Memoria, Verdad y Justicia. Lo de Macri es una mentira vil, no está claro que su “secuestro” no sea en realidad un autosecuestro planeado con Caputo que Maurició “le regaló” a Franco. No te sorprendas, le hizo cosas peores. Macri trabaja con grupos de tareas desde hace mucho. En realidad es patente la vinculación de Franco Macri con la dictadura. Fue en ese período en que se enriqueció la familia.

¿Y en el caso de Larreta?

Es igual. Larreta no denunció. No aportó ningún dato para hallar a la banda. ¿Por  qué no denunciaron?

Porque ni Larreta ni Macri fueron perseguidos por la dictadura, ellos gobernaron con la dictadura.

Vale mencionar al pasar el apellido Rodríguez Larreta es una ominosa rémora de todos los golpes de estado. El hermano del bisabuelo del jefe de Gobierno fue el procurador de la Corte que en 1930 dio validez legal al golpe de estado contra Hipólito Yrigoyen.

El secuestro de Larreta padre fue un “susto” propio de los juegos palaciegos de la dictadura. Larreta padre formaba parte de la banda del frondicismo comandada por Rogelio Frigerio desde las oficinas de Clarín. El frondicismo, frigerismo, desde Clarín fue siempre un puntal de la dictadura pero ello no los eximió de poderosos enemigos internos. Rogelio Frigerio quería ser ministro de economía pero ese puesto estaba cubierto por José Alfredo Martínez de Hoz, con una espalda oligárquica que podía hacer temblar al mismo grupo Clarín.

Un “sustito”. Por supuesto no se trata de banalizar estos hechos. Hay muchos casos análogos que terminaron con torturas y muerte. Precisamente por eso, es más dramático que la perversa familia Larreta no rompa el pacto de silencio y aporte datos concretos para hallar la verdad.

Larreta padre estaba referenciado con Oscar Camilión, en 1981 ministro de Relaciones Exteriores de la dictadura y luego ministro de Defensa de Menen. En el gobierno de Menem, Larreta fue funcionario en aquel ministerio de la venta de armas y la explosión en Río Tercero.

Larreta podría aportar datos, por ejemplo, de la explosión en Río Tercero.

El “sustito” a la primera plana de Clarín que relató pero no denunció Larreta, tendrá su desenlace en 1982. En el primer acto de guerra contra el pueblo argentino que luego extenderá al Atlántico Sur, Leopoldo Fortunato Galtieri promovió un golpe de mano en Clarín, desplazó a Frigerio y lo reemplazó por Magnetto. Lo necesitaba para engañar bien engañado al pueblo argentino.

Esos actores muestran, también, por qué Larreta no puede romper los pactos de silencio. Así como no puede denunciar el “sustito” detrás del que estaba, mediatamente, Magnetto, tampoco puede denunciar el espionaje al que lo sometió Macri. No puede romper los pactos de silencio cogobernando con la mafia.

Carlos Almenara docente y periodista. Autor de El faneróscopo de Eliseo.

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