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Según el último informe sobre el mercado de trabajo en Argentina elaborado por Ecolatina, durante el tercer trimestre del año, la tasa de empleo en Argentina creció 5,5 puntos porcentuales en comparación con igual período de 2020, alcanzando para esa fecha, a un 42,9% de la población total de nuestro país.

El trabajo indica que, durante los primeros 9 meses de 2021, la tasa de actividad fue del 46,7% en tanto el desempleo retrocedió afectando a un 8,2% de la Población Económicamente Activa (PEA), lo cual representa algo más de 1,1 millones de personas que aún padecen problemas laborales, en los 31 aglomerados urbanos donde se releva la Encuesta Permanente de Hogares (EPH).

El informe señala que respecto “a igual trimestre de 2020, la tasa de empleo aumentó 5,5 porcentuales, mientras que la tasa de desocupación cayó 3,5 puntos” evolución que Ecolatina califica como esperable, habida cuenta que “la lenta y geográficamente heterogénea salida de las restricciones en el tercer trimestre de 2020, arrojó un crecimiento de la actividad económica de casi 12% en la comparación interanual, lo que tuvo su correlato en las principales variables del mercado de trabajo”.

Los datos a los que arribó el estudio sobre el mercado de trabajo en Argentina realizado por Ecolatina, convalidan la investigación recientemente cerrada por el Centro de Estudios para la Producción (CEP XXI) perteneciente al Ministerio de Desarrollo Productivo, que dan cuenta de la recuperación del empleo industrial en el país, el cual ya se ubica 40.000 puestos por encima de los registros pre pandémicos alcanzados durante 2019.

La consultora, presente en el mercado desde hace más de 40 años, analiza en que “el impacto de la recuperación de la economía en el mercado laboral viene por el lado de los informales y el cuentapropismo. Si comparamos con el primer semestre del año, el crecimiento de 3,6% del PBI (desestacionalizado) durante el tercer trimestre generó más de 420 mil puestos de trabajo, de los cuales sólo 1 de 4 estaba enmarcado dentro de los asalariados formales”.

“Buena parte de esta dinámica explica- está vinculada al fin de restricciones en muchas actividades comerciales, un sector típicamente asociado a una mayor informalidad: casi la mitad de la mejora del empleo se explica por este sector. Sin embargo, también se relaciona con que las modalidades de trabajo más precarias son las que más sufrieron no solamente la pandemia sino la dinámica post-PASO 2019. Si miramos el comportamiento del empleo desde entonces, encontramos lo inverso: 3 de cada 4 de los 470 mil empleos creados son asalariados formales”.

El dossier sobre el mercado de trabajo en Argentina elaborado por la consultora que fundó en 1975 el ex ministro de economía Roberto Lavagna, quien se mantuvo al frente de ella hasta el año 2.00,0 sugiere que la ritmo de evolución en el mercado de trabajo en el país, continuará siendo «marcado por los trabajadores asalariados informales (+34,5% i.a.) cuyo nivel todavía se encuentra 5% debajo del promedio de 2019 y por el cuentapropismo (+13,9% i.a.), que si bien exhibe una mejora de casi 10% en relación a 2019, es una tendencia global impulsada por las nuevas tecnologías y exacerbada, en nuestro país, por la necesidad de apuntalar los ingresos reales familiares”

“En el último trimestre del año se mantendrá la tendencia iniciada con la recuperación de la economía” puntualiza Ecolatina. “Por un lado -explica- la participación en el mercado continuará subiendo producto de mayores posibilidades y un bajo impacto de Coronavirus en el país. Asimismo, el empleo seguirá mejorando de la mano de un creciente cuentapropismo (en niveles récord) y la informalidad. El empleo de calidad, los asalariados del sector privado, tendrá un desempeño más acotado en el último tramo del año”.

Finalmente, el relevamiento considera que el desempleo en el nuestro país se mantendrá en tasas de un solo dígito

“Si bien este indicador puede parecer “bajo” dada la situación económica de los últimos años -concluye el paper– también muestra el porqué de, a diferencia de décadas atrás, tener un trabajo no es sinónimo de estabilidad o mantenerse fuera de la pobreza: puede ser simplemente una actividad que permite ingresos adicionales en una familia ante el continuo deterioro del poder adquisitivo. Los avances tecnológicos y la reconfiguración de la sociedad corren el eje empleo-desempleo a una discusión asociada a la calidad del trabajo.

Walter Darío Valdéz Lettieri

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