El 14 de noviembre es el mayor test que disputará el gobierno desde la llegada al poder en diciembre de 2019. La pandemia mundial por coronavirus y algunos errores no forzados, permitieron que los votos obtenidos en las Primarias de Septiembre pasado, no estuvieran a la altura de la contundente victoria obtenida apenas dos años atrás. 

Es por eso que el Frente de Todos decidió poner al comando electoral con la prioridad de recuperar a quienes no concurrieron a votar en las PASO y retomar el trabajo en el territorio, especialmente en el conurbano bonaerense, donde la caída fue más notoria. Reuniones “mano a mano” con los argentinos es la consigna que bajaron desde la cúpula del Frente. Es por eso que se comenzaron a realizar reuniones sin publicidad en aquellas barriadas que son naturalmente afines al peronismo, pero que mostraron bajos guarismos de intención de voto. 

Como predicar comienza con el ejemplo, fue el propio Alberto Fernández el que comenzó a transitar las calles y anunciando las visitas a los pobladores de cada distrito una vez realizadas para que no sea utilizado políticamente por la oposición para escraches a los que habitualmente son muy afectos.   

No existirá una mirada nacional, siquiera provincial de la campaña. La misma será distrito por distrito, cubriendo las necesidades de cada unidad, sea municipal o departamental que será liderada por el responsable del espacio que ejerza el oficialismo o por aquel que sea el referente opositor en aquellos distritos gobernados por el conservadurismo.

“La caza del voto perdido no es una cruzada contra los molinos, sino una forma de recuperar el empuje con el que se llegó al gobierno”, expresó un dirigente del conurbano norte que se mostró confiado de poder dar vuelta los 350000 votos de diferencia, que separaron a los candidatos del Frente de los de la Alianza de derecha, Juntos por el Cambio. 

40 días separan al oficialismo de poder mostrar que, no solo se gestionó la salud pública de una manera más que satisfactoria ante el COVID-19, sino que está en posibilidad de recuperar los efectos devastadores sobre la economía argentina que generaron el año y medio de pandemia y los cuatro años de macrismo. La movilización que se viene organizando desde la militancia no orgánica y algunos sectores del peronismo para este 17 de Octubre, será la medida para reconocer, si la mística que se le imprima a la campaña, puede superar los obstáculos.

Redacción

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