La profundización de la crisis económica a causa de la aparición de la pandemia implicó una mayor presencia del Estado, por ello, el ejecutivo nacional aplicó una serie de medidas con el objetivo de amortiguar el impacto negativo de la emergencia sanitaria en los ingresos y, por ende, en el empleo de las personas a fin de evitar un mayor deterioro del entramado productivo y social. En este marco, el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) asistió a todas aquellas personas con imposibilidad de trabajar debido a la emergencia sanitaria y sostuvo la demanda de alimentos evitando un mayor crecimiento de la pobreza e indigencia. De igual modo, las empresas que mermaron su actividad por el riesgo epidemiológico fueron beneficiadas por los ATP. Al mismo tiempo, que se lanzaron diferentes líneas de créditos subsidiados por el Estado nacional, con el objetivo de financiar a las empresas que sufrieron las consecuencias de la cuarentena. Asimismo, la doble indemnización establecida desde el inicio del actual gobierno evitó que la tasa de desempleo aumente de manera súbita.

Entre enero del año 2009 y diciembre del año 2015, se registró un incremento de 69.300 asalariados, lo que significó un crecimiento del 5,9%. En contraposición, durante el cuatrienio gobernado por la alianza Cambiemos, la industria manufacturera experimentó una contracción de su dotación en 166.700 personas, es decir, un retroceso del 13,3%. Entre diciembre del año 2019 y enero del año 2022 la actual gestión logró aumentar la cantidad de asalariados privados en 43.500 personas, un 4,0%.

En enero del año 2022, el total de personas con trabajo registrado superó en 55.700 trabajadores a los computados en el mismo mes del año 2018. Cabe destacar que el proceso de recuperación y crecimiento del empleo registrado es consecuencia de la expansión de las fuerzas productivas. Por ello, la evolución del trabajo registrado en términos desestacionalizados denota un avance continuo desde diciembre del año 2020 hasta enero del corriente año. Asimismo, en el primer mes del año 2022, se observó una variación positiva de 0,2% con respecto al mes anterior. Es menester señalar que las restricciones a la circulación de personas establecidas durante el segundo trimestre del año 2021 no afectaron de manera considerable la actividad económica. Vale aclarar que el avanzado plan de vacunación genera excelentes expectativas en el corto plazo con respecto a la consolidación de la reactivación económica y, por ende, para el mercado de trabajo.

La industria manufacturera es sector (de los 14 sectores de la primera desagregación de clasificación) con mayor relevancia en los asalariados del sector privado registrado, puesto que en enero del corriente año representó el 18,7% del total. Tomando como objeto de análisis la evolución de la cantidad de asalariados, se observa, que entre enero del año 2009 y diciembre del año 2015, se registró un incremento de 69.300 asalariados, lo que significó un crecimiento del 5,9%. En contraposición, durante el cuatrienio gobernado por la alianza Cambiemos, la industria manufacturera experimentó una contracción de su dotación en 166.700 personas, es decir, un retroceso del 13,3%. Vale remarcar, que a pesar del escenario totalmente adverso por la recesión económica heredada y profundizada por la aparición de la pandemia del coronavirus, entre diciembre del año 2019 y enero del año 2022 la actual gestión logró aumentar la cantidad de asalariados privados en 43.500 personas, una variación positiva del 4,0%. Por ello, las expectativas en el corto mediano plazo son promisorias con respecto a la industria manufacturera en su conjunto.

Tomando el comportamiento de la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE), a fin de analizar su trayectoria desde la asunción de la actual gestión, se observa que, a precios de marzo del año 2022, el RIPTE se encuentra un 2,5% por encima de lo registrado en el mes de diciembre del año 2019. Es decir, en marzo del corriente año, el RIPTE se ubicó en $ 121.220,5, mientras que en el último mes del año 2019 alcanzaba los $ 118.242,2, un avance de $ 2.978,3. Como se visualiza en el gráfico, en los meses previos de la irrupción de la pandemia la evolución del RIPTE mostró una fuerte expansión, que fue interrumpida desde el establecimiento del confinamiento, con sus implicancias en el retroceso del RIPTE hasta el cierre del año 2020. La tendencia comenzó a revertirse desde inicios del año pasado, puesto que desde enero del año 2021 se observa que la trayectoria del RIPTE es creciente con intermitencias.

Informe elaborado por el Observatorio de Políticas Públicas Universidad Nacional de Avellaneda

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