SI bien el SPD será el partido que coloque al Canciller y la figura de Olaf Scholz tenga todas miradas encima, la fuerza de centroizquierda deberá acordar con los partidos llamados “chicos” para poder acceder al manejo de los destinos de Alemania tras 16 años de Angela Merkel en el poder. 

“La victoria tiene padres pero la derrota es huérfana” es un dicho clásico en la ciencia política, pero en este caso, la figura de Armin Laschet, carga con ser el responsable del fracaso de la coalición de derecha en tierras teutonas. 

Pasarán varias semanas antes que Alemania forme un nuevo gobierno, lo que se transformará en la crisis política más importante después de la Guerra del 45. Todas las fuerzas coinciden en la necesidad de una renovación generacional al frente del gobierno Federal, pero deberán determinar de forma rápida una salida a esta encrucijada a la salida de la Pandemia que acabó con el capital político que Angela Merkel construyó en 16 años.

Redacción

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