La situación nueva, desconocida, que nos plantea la pandemia se sobreimprime a una coyuntura también novedosa de la política argentina.
A la hecatombe macrista, siguió una pandemia de alcances inéditos durante la última centuria.
El régimen que se expresó con el macrismo se reestructuró, con toda la potencia que posee, bajo la batuta sediciosa de Magnetto.
No vacilan en promover contagios. La muerte no los detuvo antes y no los detiene ahora.
El régimen de verdad que imponen desde sus medios es enloquecedor. Alejado de lo real implantan como regla la paradoja, la inversión de significados, la crueldad, la perversión. Pueden producir turbas alienadas manifestando a favor del coronavirus, de Techint, de Vicentín, al tiempo que las fuerzas populares no ocupan la calle por cumplir el aislamiento.


Una buena descripción hace Artemio López

Como dice Artemio, la novedad, el problema, no es que Clarín haga lo que hace, lo loco es que Alberto quiera discutir con eso.
Es que no se puede discutir donde no hay una discusión, y con Clarín no hay una discusión. Aunque Alberto no lo quiera, Clarín está en guerra. No hay discusión, hay guerra.
La insatisfacción visible en algunos militantes oficialistas, la ofensiva del régimen que hasta hace seis meses hundió al país en la peor postración de su historia, no deben ser interpretadas como “errores de comunicación” sino como déficits de diagnóstico y praxis política.
Todo lo que viene de la agenda de Clarín está envenado. Lo que Clarín cuenta que hace el gobierno, está envenado. Cada uno  de sus significados está envenado. No sirve hacer promedio. Si se aceptan las bases epistémicas de su discurso ya se perdió. Y no es posible aceptar algunas y rechazar otras. Por ejemplo, si se asume que las notas de Clarín (en cualquiera de sus versiones) la hacen periodistas, ya perdiste. No son periodistas, son otra cosa. Sólo vale impugnar de modo radical ese discurso.
Todavía el gobierno está encontrando explicaciones a la intervención a Vicentín y los ladrones no ponen un peso de los 18.000 Millones que le deben al Nación. ¿Por qué no recorren los funcionarios del Banco los canales sediciosos pidiendo que pongan plata para tapar el agujero? ¿Por qué no hay reclamos desde las autoridades sanitarias para que los mercenarios de la pantalla terminen con el bio terrorismo?
Hay un avance. Diputados del Frente de Todos denunciaron a Baby Etchecolatz ante… ¡la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual!!! Me quiero morir. El criminal llama a la sedición, comete xenofobia que son crímenes de a gotas y los diputados lo denuncian ante ¡la Defensoría del Público!  La desproporción no puede ser mayor.
El problema es político, no comunicacional.
Y el problema político, que ya tendría que tener claro Alberto luego de pasar por la campaña de Massa, es que en Argentina, por razones estructurales NO HAY TERCERA VÍA.
No funciona la apelación consensual. El proyecto de la derecha es criminal. No hago un uso metafórico del lenguaje. Sus cuadros son esclarecidos al respecto. Y estamos donde estamos porque lo combatimos y porque el plan asesino no funcionó en sus propios términos.
Macri, que vino a destruir, con total conciencia de su proyecto colonial y terrorista de estado, no pudo (como no pudo desde hace al menos 100 años nuestra oligarquía), o no quiso, construir un proyecto sustentable en el tiempo. Fue de brutal saqueo. Pero si no lo hubiéramos combatido, hoy gobernarían ellos y estarían matando de a miles.


Yo sé que no siempre gana el que pega primero Pero no sirve dejarse pegar.

Hay una deuda, un botón de muestra en que entra todo el universo de calamidades que prometen los vendepatria y que depende de nosotros enfrentar. No diré que se aplique la ley que con los energúmenos anticuarentena. Pregunto por qué no se detuvo a quienes agredieron a los interventores de Vicentín. Pregunto por las amenazas a Karen Roberts, dueña del Grand Hotel Reconquista. Ver aquí https://www.pagina12.com.ar/272205-vicentin-amenazan-a-la-duena-del-hotel-donde-se-alojaron-los
Alberto Fernández y Omar Perotti nos deben explicaciones sobre qué hicieron para sancionar a los autores de esos delitos. Es un problema de dignidad, de cómo nos paramos en el ring. No hay concesión posible al respecto.
No exigírselas es rendirnos antes de pelear.
Dije botón de muestra y no incluiré en él las investigaciones administrativas pendientes por las pericias truchas de Gendarmería, la muerte de Santiago Maldonado, el rol de Prefectura en el asesinato a Rafael Nahuel y tantos otros casos.
En el estado de cosas actual en América Latina las fuerzas populares deben ser implacables en la aplicación del poder legítimo. No pueden permitir la sedición de una derecha que busca el derrocamiento y el exterminio.
Es hora de usar el dedito, Alberto. Hay todo un pueblo que te acompañará.

Carlos Almenara docente y periodista. Autor de El faneróscopo de Eliseo.
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Fotos: Canal de Youtube TN.

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