Una vez más asistimos a una escalada de violencia mediática por parte de dirigentes del espacio conservador Juntos por el cambio.

Los deseos de la Diputada Provincial de Mendoza, Hebe Casado, que utilizó la red social Twitter, tras conocerse el diagnostico positivo para coronavirus del Primer Mandatario, para atacar a la Vicepresidenta “Diganme que estuvo con CFK en las últimas 48 hs (emoji de por favor) el vacunado”. 

A los minutos de ser publicado el tweet, comenzaron a enviarse condenas a los dichos de Casado, que lejos de pedir disculpas por la “bajeza”, redobló la apuesta y posteó “parece que están sensibles las almitas k de cristal. Quisiera que tuvieran la misma sensibilidad con la falta de vacunas, con el aumento de la pobreza y con la violación sistemática de derechos constitucionales”.  Las respuestas no se hicieron esperar y la Diputada conservadora, que además es médica alergista, recibió una catarata de respuestas, condenando los nuevos dichos y además refrescándole la memoria sobre vencimiento de vacunas, robo de vacunas en Corrientes, el aumento de la pobreza y la violación de los derechos humanos durante la gestión Cambiemos. 

Los pedidos de desafuero y retiro de la matrícula por parte del colegio de profesionales de Mendoza no se hicieron esperar.

La Diputada incluso, tuvo la desfachatez de cruzar al Senador Provincial Lucas Ilardo, quien le recriminó sus dichos “Esta señora, se burló de los desaparecidos, imagínate si no le va a desear una enfermedad a alguien. Suerte con ese odio, Diputada, créame que no le deseo a nadie vivir así”, la lamentable respuesta a el posteo fue “Cuanta sensibilidad senador (SIC). No expresó la misma sensibilidad con las mujeres que Insfrán hace parir en el monte por miedo. Tampoco fue muy crítico de los jóvenes que le sacaron las vacunas a los viejos, pero bueno, ya sabemos de la doble vara permanente. 6/10 niños pobres”. Casado se hace eco de la mentira publicada por el multimedios Clarín en el que armaron un grupo de mujeres que denunciaba la falta de derechos humanos en un paisaje rodeado de montañas. También se hace eco de la operación denominada vacunatorio VIP, que involucró a 60 personas, mientras que solo en la provincia de Corrientes, el Ministro de Salud de la Provincia, movilizó sin protocolos 900 dosis sin destino, ni manifiesto que fueron retiradas del Depósito con la anuencia de una sobrina suya. El escándalo de las vacunas a las Prepagas en CABA o los miles de vacunados en Jujuy sin pertenencia a los grupos de riesgo, permiten ver que, Casado ya había perdido el norte ante el claro reclamo del Senador Provincial.

La Senadora Nacional por Mendoza, Anabel Fernández Sagasti, expresó al respecto “La sociedad nos reclama estar a la altura ante una circunstancia tan dolorosa como es enfrentar a la pandemia. Sembrar odio, festejar la enfermedad o desearle a alguien contagio es irresponsable y lamentable.

Casado quien no había sido nombrada en el tweet, se calzó el sayo y le respondió sin una pizca de vergüenza “Estimada senadora, irresponsable fue decir que el virus no iba a llegar, fue tomar medidas que llevaron a que 6/10 niños sean pobres y traer vacunas flojas de papeles y encima priorizarlas para militantes en lugar de personas de riesgo. Saludos Cordiales”. Definitivamente Casado había perdido la discusión y en un rapto de “ezquizofrenia política” decidió unir dos reclamos “vacunas flojas de papeles” y “priorizarlas para militantes”. Es una de dos. O es mala o se la prioriza. Las dos no pueden ser motivos de reclamo a alguien que le reprocha un comportamiento desagradable que está emparentado con el “viva el cáncer” de 1952. 

Para reforzar la idea que,  justamente la falta de ideas es lo que distingue al espacio conservador, Casado se despacha con un último mensaje: “Vamos a lo importante! Felices ¡116 años y retwiteó el posteo del Club Boca Juniors”. Si lo importante no es la enfermedad que transita el presidente, o sus reclamos por vacunas, flojedad de papeles, o el deseo de enfermedad a la vicepresidente, podemos deducir que las prioridades en Juntos por el Cambio son aún más vergonzosas que las expresadas. Así como el menemismo dejó una marca indeleble de frivolidad, el macrismo deja una marca de odio y psicopatía que llevará varios años desterrarla del ámbito político. 

Editorial

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