En una nueva muestra de macrismo explícito, la distribuidora Edesur, propiedad del amigo del ex presidente, Nicolás Caputo, denominó “stress extraordinario” de la red, a los apagones que sufrió la zona sur del área metropolitana de Buenos Aires (AMBA)  

Tras lo que denominaron “sinceramiento tarifario”, que elevó las tarifas por encima del 3000% durante la gestión de Mauricio Macri, bajo el pretexto de inversiones que jamás se llevaron a cabo, hoy esa falta se observó en apagones totales y parciales en la zona de la concesión de la empresa. La empresa adujo que hay un  mayor consumo hogareño, pero nada dijo de la baja de consumo industrial y comercial durante la pandemia, que son los mayores demandantes de energía.

Las críticas y los pedidos de retiros de la concesión fueron realizados por usuarios y políticos. La empresa ensayó una excusa que no satisfizo a ninguno de los damnificados: «Nuestra misión, hoy más que nunca, es brindar un servicio esencial y estamos dedicando todos nuestros esfuerzos para que sea mejor cada día», para rematar el comunicado con que fue tomado como una burla «como todos, estamos atravesando una crisis sanitaria sin precedentes».

A fin de sostener la defensa, Edesur, añadió que realizó inversiones que, varios diputados, pusieron en duda: “hemos realizado inversiones de US$ 720 millones en los últimos tres años» y terminó involucrando al cuestionado Ente Regulador de la Electricidad: «es un hecho, certificado y publicado».

Pese a manejarse en un mercado monopólico, la empresa admitió que se queda con un tercio de lo que cobra: “de cada $100 que se cobran, solamente $34 están a disposición de Edesur después de los impuestos y la compra de energía” Los valores mundiales de los mercados monopólicos de servicios, no superan el 5% de ganancias, después de gastos e impuestos.

Rodrigo Mas

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