Tenía ganas de escribir algunas cosas sobre las discusiones que tenemos a veces sobre la ficción, la realidad, lo verosímil. Son arbitrariedades, pero mías. 

1-  Una ficción no es una hipótesis del mundo. No precisa demostrar nada ni debe buscar representatividad de ningún tipo.

2- ¿Qué es lo real en una ficción? Lo que esa ficción instaura como lo real.

3- ¿Qué es lo verosímil? Lo creíble dentro de esa realidad instaurada por la ficción. Esto sirve tanto para el “realismo” como para “las de superhéroes”. Las dos precisan ser verosímiles. Que nunca significa ser el reflejo exacto de la realidad.

4- Las miradas policíacas sobre el respeto de la ficción por las reglas del mundo real no dejarían en pie prácticamente ficción alguna. Y las que queden no sé si quiero verlas.

5- Una ficción no es un documental. La afirmación inversa se hace más difícil. Cada vez más.

6- Lo ideológico en una ficción nunca es lo que un personaje hace o dice. Tal vez sea el tipo de causalidades establecidas dentro de esa historia. Y eso siempre está expuesto a las interpretaciones más diversas, basadas muchas veces en prejuzgar la “intención” de un autor.

7- Pocas cosas más irrelevantes e inaccesibles que la “intención” de un autor para analizar una obra. A veces ni el autor la conoce. Huyan de los autores con «intenciones».

8- Las ficciones sobre temas judiciales no sirven para recibirse de abogado ni las médicas para obtener títulos de medicina. Y así.

9- Si en una ficción hay un solo personaje negro y es el villano, no estamos ante una ficción racista. Si en todas las ficciones de ese autor o en muchas de las ficciones de una época ocurre lo mismo, es otro cantar.

10- Hacer ese análisis a partir de un solo caso habla más de los prejuicios del analista que de la obra.

11- Buenas noches.

Alejandro Turner es docente, guionista y dramaturgo. Sus trabajos para radio y televisión lo colocan como uno de los mejores exponentes de la palabra en medios. Esta es su primera columna para Argentina Informada.

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