El operador mediático del diario Clarín, Daniel Santoro, quedó en una situación más delicada que la que tenía judicialmente: eL Juez Federal, Alejo Ramos Padilla, le amplió el procesamiento por considerarlo miembro de una asociación ilícita y por la realización de acciones de inteligencia prohibidas, de acuerdo a la resolución de 1125 carillas que se conoció en el día de hoy. Las maniobras que lo implican en la causa “consistían en que la víctima declarara, primero ante el periodista y luego ante el fiscal” expresa el Juez en el escrito.

La simbiosis entre los imputados fue tal que, Ramos Padilla, la describe como «La conjunción de las acciones del fiscal Stornelli y el periodista Santoro permitieron realizar y proyectar una serie de maniobras», tal como obtener una declaración de un testigo «coaccionado a la Fiscalía con la excusa de que de ese modo iba a obtener la «protección de la DEA».
Para demostrar el grado de impunidad que habían logrado esta asociación ilícita, Ramos Padilla ejemplificó con la «Operación Natacha Jaitt» (nombre del archivo encontrado en la computadora de Marcelo D´alessio) al trabajo de inteligencia ilegal que se realizó sobre los integrantes de Animales Sueltos, programa del que Daniel Santoro era integrante y Marcelo D´alessio habitual invitado del ciclo a instancias del operador clarinista.

Redacción

Comentar con facebooks
Artículo anteriorStornelli: contra las cuerdas
Artículo siguienteCon perdón del Pepe