Es público y notorio que María Eugenia Vidal tiene problemas con el control de la ira, poca tolerancia a la frustración y pierde la compostura con facilidad. Son varios los videos que circulan por la red en los que la dirigente conservadora se enoja y maltrata verbalmente a quienes se acercan con críticas o reclamos por su gestión al frente de la gobernación de Buenos Aires o simplemente para recordarles sus dichos sobre la salud y la educación pública. La increíble cantidad de pauta para blindarla que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ha invertido o el tratamiento preferencial que le dan los diarios hegemónicos Clarín y La Nación, “retocando” sus dichos o incluso cambiándoles el sentido, no es suficiente cuando una pregunta fuera de lo acordado, dicha por un “operador amigo”, trastoca lo que era, hasta ese momento, uno de los centenares de promocionales disfrazadas de entrevistas que paga Juntos por el Cambio. Cerraba la amistosa charla cuando Ernesto Tenenbaum dejó libre su inconsciente y le inquirió sobre el crédito hipotecario que le permitió a la ex funcionaria, que hace dos años que no trabaja, vivir en el distrito más exclusivo del barrio más caro de la Argentina: “Sé que es un tema privado, pero ¿Cuánto se paga hoy una taza de un crédito privado? Tras el silencio del otro lado de la línea que se podía sentir, Vidal espetó: “Se paga alta, te aseguro que se paga muy alta”. Y antes que el conductor de Corea del Centro pudiera articular la repregunta, la dirigente de derecha arremetió “Pero todo lo que quieras saber está en mi declaración jurada: mi “cuotas”, todo, que acabo de presentar una nueva declaración jurada de candidata podés verlo todo ahí”. Ya visiblemente ofuscada y de forma intempestiva sentenció “Chicos, muchísimas gracias, pero tengo que cerrarlo, hasta luego”. Al conductor, que se lo conoce por ser muy permeable a los candidatos de Juntos por el Cambio y altamente combativos cuando estos son del peronismo, no le quedó otra que, agradecer la comunicación y dar por terminada la nota.

Claramente, Vidal, no desea hablar sobre la forma que ella adquirió su bien inmueble, después de haber estado durante meses diciendo que ella era solo poseedora de media casa y medio auto que obtuvo tras la separación del ex Intendente macrista, Ramiro Tagliaferro, en la zona más costosa de la ciudad de la que ahora se presenta como candidata. Tampoco explicó cómo la venta fue hecha a un familiar directo, de quien fuese funcionario suyo en el Banco Provincia y que adquirió la propiedad por un corto lapso. Tampoco quiso dar cuenta del costo de las cuotas y de la financiación única que obtuvo de parte del vendedor, algo que las fuentes inmobiliarias consultadas explican que, lo obtenido por la casa de Morón, no alcanza para dar el anticipo de la vivienda que hoy ocupa. 

Más allá que la ex Gobernadora vivió en una Base Militar que hizo remodelar a costo de todos los bonaerenses (cuando tenía la residencia del Gobernador en La Plata, que hoy sí ocupa Axel Kicillof), el ahorro de tres millones de pesos declarados y la futura dieta de legisladora a partir del 10 de diciembre, no alcanza para pagar el crédito hipotecario en diez años, bajo ningún concepto. Por lo que su declaración que “la hipoteca es con el propio vendedor”, se torna cada vez más débil y ya ha alertado los radares de las oficinas anticorrupción.

El problema de Vidal no recae en su ira mal contenida ante la requisitoria periodística, sino en la imposibilidad de explicar lo turbio, por ponerlo en palabras suaves, de su aumento patrimonial. Por lo que debería estudiar más respuestas que deberá dar a una Justicia a la que no puede cortarle el teléfono.

Comentar con facebooks
Artículo anteriorInfierno macrista: Semana del 17 Al 23 de Octubre
Artículo siguienteMacri otra vez faltó a la indagatoria y piden su detención