Estamos a tiempo de parar esta locura. Hace un tiempo que vengo hablándoles del excelente relato del futuro cercano que es “El cuento de la Criada” de Margaret Atwood. Esa distopía en la que una Avanzada de derecha culmina en una Restauración Conservadora que elimina a todas disidencias: políticas, religiosas, sexuales y culturales. Una derecha que llegó al gobierno de la misma manera que la derecha vernácula se fortalece en nuestro país.

Y es necesario volver a recordar la cara de este personaje que reclama que “Van a pagar lo que hicieron, porque tiene que ser el macho de barrio que se respeta y no esta realidad”. La historia y esta realidad que estamos empezando a ver, amerita alertar a las mujeres que decidieron hacerse oír y reclamar los derechos que las asisten sobre sus cuerpos y su vida porque será él (o alguien muy parecido), el que las va insultar en la calle, les negará el café en el bar, las echará de los lugares que frecuentan y les dirá que “su lugar” no es otro que en la casa con los hijos. Eso sucederá a poco de que todo estalle. Después, con el hecho consumado, vendrán por sus derechos sociales, económicos, culturales y, finalmente, por los sexuales. 

Como en el Cuento de la Criada, al momento que lleguen al poder, las disidencias políticas serán las primeras en ser encarceladas y eliminadas. Seguirán con las disidencias culturales y con ellas las diversidades sexuales y religiosas, todo en nombre de un orden conservador teocrático, que terminará con la democracia tal como la conocemos.

Si creemos que esto es imposible que suceda, Margaret Atwood, autora del libro cuenta que se inspiró en la Dictadura Cívico Militar argentina para escribir su “Best Seller” mundial. El arte imita a la realidad, pero ésta vuelve recargada y demuestra que siempre se puede un poco más. 

¿Acaso será este muchacho el que tense la horca para tu primo gay, tu vecina lesbiana, tu hermana no binaria? ¿Será el que pinte las jotas en los cadáveres de tus amigos semitas o arroje al río a tu padrino que abrazó el budismo? ¿Será acaso el que esclavice a tu yerno que, venido de un país del Caribe, te dio esos hermosos nietos? De lo que no tengo dudas, es que será el que apriete el gatillo contra nosotros, los varones blancos, heterosexuales, criados en la “fe de Dios”, por defender a todos los colectivos anteriormente nombrados. Porque nadie que no sea cómplice, estará a salvo. No van a tener piedad con nosotros. Están llenos de odio y van por todo. 

Podés tener todo el enojo con el gobierno, porque estos dos años de Pandemia fueron durísimos, la guita no alcanza, hacés malabares para parar la olla, pero peor será vivir en un régimen en el que -ellos- nos obliguen a vivir sus vidas vacías. Todos estamos a tiempo de parar esta locura antes que la realidad supere a la ficción. 

En noviembre, no nos volvamos a disparar en el pie. Porque lo que viene es infinitamente peor. Y no es cuento.

Rodrigo Mas
Editor de Argentina Informada

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