¿Qué se le critica a Alberto Fernández, los dichos, el pedido de disculpas o lo que generó en propios y ajenos? Claramente esto último es lo que genera más “bronca” en la propia tropa, por levantar a una oposición, que recibió la “burrada” presidencial, como la campana salvadora del fin del round. Una oposición que se levanta para defender las cuestiones de los originarios de la tierra cuando, como bien dijo el Profesor, Sergio Wischñevsky, “lo único que tienen de “indigenistas” los macristas, es que -cuando gobiernan- sube la indigencia”. Enoja los dichos, pero más eso que la militancia no perdona: “hacerse un gol en contra, cuando ellos juegan sin arquero”. 

Veinte Millones de vacunas, producción nacional de las mismas y “gaffes” en los propios programas de la oposición, se ven opacadas por lo que, a varias horas de haberse espetado, se había transformado en meme: el “Alberto de Café Fashion” ese que, ante cada “chiste” sobre alguno de los colectivos de inmigrantes que integran la Argentina, el interlocutor remata: “Basta, Alberto”. 

En mi primera observación sobre el tema en las redes sociales, advertí sobre el riesgo de hacer más de dos discursos por día. Ya el cómico Tomás Rebord, había advertido sobre la incontinencia verbal del presidente frente a un micrófono y su necesidad de comunicar, al punto de proponer un programa falso con el periodista Diego Brancatelli, para que Alberto saciara esa sed de decir cosas. Hoy, con el resultado puesto, no es ilógico sugerir que la comunicación presidencial, debe volver a ser como fue con Néstor Kirchner: los discursos escritos por Cristina y Alberto y supervisados por el presidente. No vamos a pedir que CFK escriba los discursos, pero tampoco que Alberto se sienta en la necesidad de decir algo por tener un micrófono enfrente. Solo dos discursos por día, escritos por su pluma la noche anterior, revisados por alguien de su confianza. Y si hay que improvisar, hablemos de futuro. La premisa hoy es: menos es más.

Los memes que poblaron las redes, son en su inmensa mayoría, propios. Militantes que canalizaban su bronca frente al “error no forzado”. Pero para evitar que sean los ajenos los que tomen la bandera de la defensa de los pueblos originarios. Porque a Santiago Maldonado lo mataron por defender una manifestación mapuche. Y fueron los mismos que te hablaban de “ese hippie amigo de los indios” los que hoy enarbolan la defensa latinoamericanista. 

También la indignación impostada de dos impresentables discriminadores como son Eduardo Feimann y Jonathan Viale, que aprovecharon la volada, para criticar hasta las manchas de la pared de la Casa Rosada, fue habilitar el “fuera de juego”. Permitir que hoy, el tema sea los dichos del presidente, quita el foco que la oposición perdió la brújula ante la jugada magistral de Máximo Kirchner y Sergio Massa de llamar a exponer a los laboratorios para acabar con la farsa de la negociación por las vacunas. 

El tema del día que hubiera sido el lanzamiento de “Súper Cerca” con 70 productos básicos congelados y con precios impresos hasta fin de año, se ve invisibilizado por un exceso de protocolo y ruedas de prensa. En fin. Todos tuvimos un chiste nervioso para hacer, todos compartimos con el círculo íntimo (o no) ese meme de Alberto, que con la boca torcida contando chistes como “acodado en un bar”, todos masticamos la bronca de la misma manera que, el otro día frente a Colombia, vimos escapar una victoria asegurada en el minuto 8 del primer tiempo. Por eso nos da bronca, porque teniendo todo para ganar, gustar y dormir el partido (que está ganado), tenemos que sufrir hasta el último segundo y, Dios no quiera, que nos empaten en tiempo de descuento.

Perdón por las metáforas deportivas, pero apelar a cuestiones semióticas o de mera comunicación política, parece que no le llegan al vocero presidencial o a quién debería manejar la comunicación presidencial. Tal vez así, alguien que no sea ducho en la materia, les acerca esto y escuchan el pedido de la tribuna: “que no juegan con nadie”.

Rodrigo Mas
Editor de Argentina Informada

Comentar con facebooks